Una nueva regulación eléctrica para un futuro bajo en carbono

Los nuevos desafíos exigen una visión dinámica y compleja que caracteriza el futuro eléctrico, con una capacidad permanente de adaptarse a un proceso acelerado de cambios.

El plan de descarbonización de la matriz eléctrica presentado hace un par de meses es un paso relevante, aunque acotado, para avanzar en la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero dentro del sector energético, ya que se enfoca exclusivamente en la eliminación del carbón y no en la de todos los gases de efecto invernadero dentro de la matriz, no haciéndose cargo de toda la complejidad del cambio estructural requerido para lograr efectivamente el cambio tecnológico comprometido (como cambios en la transmisión o el almacenamiento), ni de la manera en que este se desplegará en el tiempo.

Por otra parte, el creciente rol de la electricidad en las actividades sociales e industriales, así como la mayor participación esperada de la electricidad en el sector transporte, agregará nuevas complejidades a ese mismo proceso.

El Gobierno ha planteado la meta de carbono neutral a 2050, sumándose a la ambición expresada por varios países, pero sin definir completamente los mecanismos necesarios para ello. Si bien se ha planteado la idea de lograr emisiones netas cero por medio de la forestación, este es una opción con limitaciones.

Lo que sugiere todo lo anterior es que se requerirá un mayor esfuerzo del sector energético, en particular del sector eléctrico en los próximos años, para hacerse cargo de estos desafíos. La única manera de dar coherencia e impulso necesario a este esfuerzo es por medio de una nueva regulación.

La regulación actual ha sido exitosa en lograr una estructura de mercado que reduzca los costos y logre las inversiones necesarias, y ha logrado también una fuerte incorporación de renovables. Sin embargo, los nuevos desafíos exigen una visión dinámica y compleja que caracteriza el futuro eléctrico, con una capacidad permanente de adaptarse a un proceso acelerado de cambios.

La nueva regulación deberá buscar minimizar costos totales, incorporar de manera explícita la reducción de emisiones, tomar en cuenta las necesidades de innovación e introducción de nuevas tecnologías, la articulación de la generación distribuida, fortalecer la gestión de demanda, los cambiantes escenarios climáticos y la participación ciudadana.

Se recuerda a menudo que Chile fue pionero en regulación para un sector eléctrico de mercado; esta es la oportunidad para ser pionero de un sector eléctrico descarbonizado.