Rol de las Redes Eléctricas en la Meta de Carbono Neutralidad

Se estima que a 2040 se realizarán al menos 292 millones de episodios de carga de vehículos eléctricos al año. Adicionalmente, este proceso de electrificación en transporte y climatización, puede llevar a incrementos en demandas máximas por más del 50% en invierno si no se incluye una gestión inteligente de los consumos.

Este año hemos cobrado conciencia como país del desafío que nos impone el cambio climático y el rol que tiene el sector energético para alcanzar las metas que tenemos por delante. Ahora es el momento correcto para plantear la importancia de las redes de distribución y transmisión eléctricas como habilitantes para alcanzar el objetivo de un Chile carbono neutral a 2050.

Sabemos que buena parte de las medidas que serán necesarias para reducir emisiones se basan en una mayor electrificación de los consumos, a medida que la generación eléctrica vea incrementada su participación renovable. Pero el reemplazo de las centrales a carbón va a requerir expansiones importantes de redes de transmisión, así como la incorporación de mayor almacenamiento. También en distribución, considerando la creciente instalación de generación PMGD y netbilling, que pueden complementar eficientemente esta transición hacia las energías renovables.

No hay que olvidar que el consumo de combustibles por transporte y calefacción representa casi un 30% de las emisiones en Chile. Aquí el desafío para las redes de distribución es mayor. Según un estudio de la Agencia de Sostenibilidad Energética, se estima que a 2040 se realizarán al menos 292 millones de episodios de carga de vehículos eléctricos al año. Adicionalmente, este proceso de electrificación en transporte y climatización, puede llevar a incrementos en demandas máximas por más del 50% en invierno si no se incluye una gestión inteligente de los consumos.

Sabemos que aun con medidas en eficiencia energética, nuestro consumo eléctrico per cápita aumente significativamente a medida que nos acerquemos a niveles de ingresos cercanos al promedio OCDE. La mayor dependencia de la electricidad debe hacernos poner el acento en cómo diseñamos un sistema en transmisión y distribución que pueda adaptarse al cambio climático y tenga consideraciones de resiliencia en planificación y operación.

Para todo lo anterior es clave cómo avanzamos en calidad de suministro eléctrico. Difícilmente podremos lograr un cambio cultural en los consumidores hacia la electrificación si no mejoramos la calidad de servicio. Es fundamental que hagamos las mejoras regulatorias en distribución de manera de disponer de una legislación que fomente la calidad de servicio y permita el desarrollo de las importantes inversiones necesarias en la red para un futuro carbono neutral.