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¿Qué hacer para superar la estrechez energética e incentivar el ingreso de las energías renovables?: Dejar que el sistema funcione reflejando la señal económica de escasez

Recientemente, la opinión pública ha podido ser testigo de las advertencias de los diversos actores vinculados al mundo de la generación, transporte, distribución y consumo de la energía eléctrica referida a la situación de estrechez en que se encuentra la industria de la generación en Chile, ello debido principalmente al déficit acumulado de lluvias, ya que nuestra matriz depende en un grado importante de la generación hidroeléctrica.

Las recientes lluvias en la zona centro sur han contribuido a bajar temporalmente la presión, pero cabe preguntarse, más allá de las medidas coyunturales planteadas en las mesas gubernamentales, esencialmente centradas en la gestión del diésel y GNL, ¿qué se puede hacer para incentivar la entrada de más energía renovable de forma de superar la estrechez? La respuesta, tal como nuestro sistema ha respondido en el pasado, pasa por reflejar la estrechez en la operación del sistema.

Lamentablemente, el precio spot de la energía se ha venido distorsionado y deprimiendo por una serie de factores que le impiden reflejar la escasez energética. Resulta paradójico que ante una sequía y un decreto de racionamiento, el precio spot refleje un valor nulo varias horas al día, habiendo un despacho término de casi 4000 MW a esas misma horas. ¿Cuáles son estas distorsiones? Entre otras: a) despachos forzados de centrales térmicas en el sistema que operan fuera de la operación económica y desplazan generación renovable, como por ejemplo, los excesivos mínimos técnicos de las centrales térmicas y el gas en calidad de “inflexible”; b) la programación que realiza el propio Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), en donde, a pesar de existir un decreto preventivo de racionamiento desde agosto de 2021, que busca resguardar los recursos energéticos, ha mantenido por mucho tiempo el costo del agua embalsada en valores que no dan cuenta de la escasez del recurso. Esto lo ha logrado manteniendo los costos proyectados de los combustibles deprimidos. Solo a partir de marzo de 2022 corrigió sus proyecciones, habiendo estado sustancialmente deprimidos antes de esta fecha; c) la reserva hídrica: finalmente, con la reciente implementación de la llamada “reserva hídrica”, el CEN optó por mantener un precio deprimido del agua en sus modelos y forzar una reserva por medio de un costo lateral del sistema con despacho diésel, costo que asumen los generadores que efectúan retiros y los clientes finales que terminan recibiendo este sobrecosto en sus contratos.

La  vía de deprimir artificialmente el precio spot, que corresponde al precio en que transan los generadores y que no afecta a los precios de energía contratada por los clientes finales, termina repercutiendo en sobrecostos hacia los clientes finales y dando incentivos errados a los generadores y a las nuevas inversiones renovables que requiere la industria, pues le otorga a los generadores que se han sobrecontratado un seguro o blindaje que es financiado por los generadores renovables del sistema vía una depresión del valor de su energía y por los clientes finales vía sobrecostos. Estas acciones solo harán permanente el problema del déficit de energía eléctrica y retrasaran la transición enegética, por lo que es de esperar que la autoridad ponga el foco donde se necesita, es decir, dar las señales adecuadas para que el sistema funcione y entren los proyectos renovables que están a la espera de poder aportar su energía.