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Minería con eficiencia energética

La minería, además de ser el carro que mueve y reactiva la economía chilena y un gran facilitador de empleos de calidad y encadenamientos productivos, ha demostrado su compromiso con la sustentabilidad y particularmente, con los compromisos de reducción de emisiones en el país.

Lo anterior queda de manifiesto a través de acciones concretas que el sector ha efectuado para transformar sus operaciones a una minería más verde.

Ejemplo de lo anterior, son las iniciativas emprendidas para avanzar a una mejor utilización y recirculación del agua o la instalación de paneles solares en relaves, la incorporación de vehículos y buses eléctricos para el traslado de sus trabajadores en las faenas y en el último tiempo, el estudio de iniciativas que incorporen hidrógeno verde. Estos últimos, apuntan al transporte de carga en las operaciones mineras, a las celdas de combustibles y a los módulos de combustibles de las baterías.

Precisamente, en este sentido, es necesario destacar la creación -hace solo algunos días- de la primera red de eficiencia energética y reducción de emisiones en la minería, que no solo reúne a grandes compañías del sector, sino que también, a medianas y pequeñas empresas. Estos últimos dos segmentos, de gran relevancia dentro de la cadena productiva, como también de nuestro Ministerio.

De esta forma, el objetivo de esta red de 14 empresas es intercambiar experiencias y recibir asesorías especializadas en la materia, como parte del programa de Energías Renovables y Eficiencia (4e) de la GIZ, en conjunto con el Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética.

Asimismo, fomentar planes de acción para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la minería, mediante la eficiencia energética en toda la operación.

En este contexto, es necesario remarcar que el sector minero tiene como desafío aumentar su productividad y su sostenibilidad. Para esto la eficiencia energética es un gran aliado, ya que permite a la minería ambos objetivos: mejorar su productividad y reducir sus emisiones al mismo tiempo.

Por otra parte, si consideramos que a medida que el mundo retome la senda de crecimiento en la etapa pospandemia, las tecnologías limpias, la construcción de ciudades e infraestructura -por mencionar solo algunas- necesitarán más cobre, litio, cobalto y otros metales. Ello conlleva una oportunidad innegable para traer más oportunidades y desarrollo a nuestro país, pero también exige una responsabilidad como proveedores de producir de una manera más limpia y sostenible, ya que el futuro exige una minería responsable y trazable.

En definitiva, estos y muchos otros desafíos, los asumimos con responsabilidad pues creemos que donde existe una minería sustentable, hay mejores trabajos, más progreso, mayores oportunidades y una mejor calidad de vida.