Impacto económico de la disminución de la demanda en tiempos de Covid-19

El segmento de generación ya sufrió una primera disminución temporal en sus ingresos luego del establecimiento del mecanismo de estabilización de precios a consecuencia del estallido social de octubre 2019. Ahora, la menor demanda mermará aún más los ingresos de este segmento, que, según algunos de sus representantes, tiene a las ERNC al límite.

En Chile, el aumento de casos de Covid-19 registrado en los últimos días ha llevado a que el gobierno endurezca las medidas para frenar el avance de la pandemia. La menor actividad industrial y comercial a consecuencia de estas medidas, podría profundizar aún más la disminución de demanda de electricidad, afectando tanto a clientes como industria.

Hasta el momento, las medidas adoptadas por el gobierno se han enfocado en disminuir el impacto de las cuentas de electricidad en los clientes más vulnerables, para lo que llegó a un acuerdo con las distribuidoras de postergar el inicio de las horas de punta y el cobro de energía adicional de invierno, así como el no corte por deuda. Estas medidas son muy positivas y ciertamente permitirán aminorar el impacto de la pandemia en los clientes. Pero ¿qué pasa con la industria?

Un posible retraso en las licitaciones de suministro y en la ejecución de proyectos son las primeras consecuencias que se pueden advertir, no obstante, el impacto económico puede ser mayor. El segmento de generación ya sufrió una primera disminución temporal en sus ingresos luego del establecimiento del mecanismo de estabilización de precios a consecuencia del estallido social de octubre 2019. Ahora, la menor demanda mermará aún más los ingresos de este segmento, que, según algunos de sus representantes, tiene a las ERNC al límite.

Por otra parte, la nueva Norma Técnica de Calidad en Distribución impuso importantes compromisos de inversión a las empresas distribuidoras, destinados a mejorar la calidad de servicio y, en especial, la continuidad de suministro. Sin embargo, el actual esquema de recaudación, sujeto a riesgo de demanda, podría dejar a las distribuidoras sin una parte importante de los ingresos destinados a cubrir estas inversiones.

Claramente, una variación tan brutal de la demanda no está contenida en la tasa de rentabilidad aprobada recientemente en la ley corta de distribución, por lo que se debe revisar la exposición al riesgo, replanteando, por ejemplo, el mecanismo de recaudación. El segmento de transmisión no está exento de riesgos, ya que sus flujos de caja podrían verse afectados por una menor recaudación debido a la disminución de la demanda.

A todo esto, hay que sumar el riesgo en la cadena de pagos por menor recaudación debido a la crisis económica. Luego, las decisiones que debe adoptar el gobierno son complejas, porque hoy más que nunca debe velar por garantizar la protección a los clientes y la sostenibilidad de la industria.