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Energía eólica offshore para Chile

May 31, 2024

El anuncio realizado este año por el Ministerio de Energía en términos de avanzar en una hoja de ruta para la energía eólica offshore o marina, es una noticia alentadora para el desarrollo del sector energético. Hay pocas dudas de que nuestra economía se va a ir electrificando: el transporte, la calefacción y muchos procesos […]

El anuncio realizado este año por el Ministerio de Energía en términos de avanzar en una hoja de ruta para la energía eólica offshore o marina, es una noticia alentadora para el desarrollo del sector energético.

Hay pocas dudas de que nuestra economía se va a ir electrificando: el transporte, la calefacción y muchos procesos industriales van a ir migrando al uso de electricidad por su mayor eficiencia y menor costo. Además, las nuevas aplicaciones, como la desalación de agua y los derivados del hidrógeno verde, tienen una alta intensidad de uso de electricidad, lo que aumentará aún más nuestra demanda futura. La proyección energética de largo plazo indica que al año 2050 vamos a necesitar cuadruplicar nuestras centrales de generación.

En Chile, contamos con amplias reservas de energía solar y eólica que, lamentablemente, no se localizan cerca de los centros urbanos, por lo que requeriremos más transmisión y/o almacenamiento que encarecen los costos. Una alternativa que ha estado ausente del debate −hasta ahora− es la energía eólica marina offshore. Esta tecnología está siendo ampliamente utilizada en el norte de Europa, pero también en China y, crecientemente, en EEUU, Japón y otros países.

La energía eólica marina, además de su calidad −los vientos en el mar tienen mayor constancia− tiene la característica de estar mejor localizada, dado que la mayoría de las ciudades está cerca de la costa.

La razón por la que todavía no vemos grandes proyectos en Chile es, principalmente, por la profundidad del Pacífico y sus mayores costos. La buena noticia es que la tecnología eólica flotante evoluciona rápido y se proyecta que sus precios serán competitivos a fines de esta década.

Los molinos se pueden instalar en plataformas flotantes ancladas al fondo marino y, potencialmente, pueden llegar a grandes profundidades. Además, los molinos en el mar pueden tener mayor tamaño, impactando menos área y generando más energía. Por si fuera poco, en muchos lugares hay un ciclo complementario con la energía solar: el viento sopla más fuerte de noche.

En Chile, tenemos la ventaja además de que contamos con centrales a carbón en la costa que se están retirando, con líneas de transmisión que quedarán disponibles para transportar esa energía.

Recientemente, se publicó un amplio estudio para EEUU donde se muestra que hay un potencial de abastecer más de un 25% de la demanda eléctrica sin aumentar significativamente los costos de la electricidad para los consumidores.

California, que comparte los desafíos de nuestro océano Pacífico en el norte, tiene una estrategia para desarrollar 25 GW de energía eólica offshore al año 2045, algo así como el tamaño completo del sistema chileno. Ahí se realizan licitaciones públicas de áreas marítimas para el desarrollo de energía eólica offshore, facilitando la coordinación de los organismos del Estado, los permisos y la interconexión.

Es importante destacar que una planificación y regulación adecuadas son fundamentales para evitar costos innecesarios. En efecto, sólo la transmisión de la electricidad desde el mar a la tierra puede llegar a representar un tercio del costo de un proyecto.

Al respecto, un estudio para Reino Unido identificó que una adecuada coordinación de la conexión de los proyectos a la tierra puede reducir en un 50% el número de cables y activos utilizados. Esto significaría reducir los costos para ese país en 7.500 millones de dólares o un 18% del total.

Sería una buena señal que el Estado tome la iniciativa de elaborar una hoja de ruta que no se limite a definir reglamentos, sino que a facilitar la coordinación y la obtención de concesiones marítimas y permisos de una manera proactiva.

Hacer bien la planificación permite, además de reducir costos de electricidad y las pérdidas de energía, evitar el impacto sobre áreas marinas y costeras innecesariamente. Esto ayudaría a entregar certezas para los inversionistas y las comunidades locales, además de impulsar nuestro avance hacia un sistema más sostenible, diversificado e independiente.

José Luis Domínguez, investigador afiliado, Lawrence Berkeley National Laboratory & India Energy Climate Center, UC Berkeley

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