El riesgo de una oferta cara o inexistente

Editorial Revista ELECTRICIDAD.

Hace solo algunos días se conoció que Endesa y Eléctrica Panguipulli fueron las empresas que se adjudicaron la licitación eléctrica SIC 2013/1 (50 sub-bloques) con un valor de US$129 por MWh. Más allá de que el bloque haya sido concedido, permitiendo asegurar el suministro eléctrico para el periodo entre 2013 y 2024 con energía de base y variable (ERNC), lo concreto es que llegar a buen puerto en este proceso no fue una tarea fácil. Ello queda demostrado en el intento de la autoridad, que tuvo que recurrir a elevar el precio de venta del MWh, pasando de los US$80 de la última licitación a los ya mencionados US$129, para hacer atractivo para las empresas este proceso. Este procedimiento –de paso– generará que en el corto plazo el precio de la electricidad para los clientes regulados se encarecerá en torno a un 6% en los próximos dos años según lo han señalado las propias empresas eléctricas y expertos del sector, contradiciendo lo que dijo en una entrevista el presidente Sebastián Piñera. “Los precios de la energía eléctrica no van a subir”, señaló el mandatario, en paralelo a lo que citó recientemente el ministro de Energía Jorge Bunster en torno a que de elevarse los precios, esta alza sería de 0,9% para 2014 y de 2,5% para 2015.

El tema se presenta complejo puesto que las eventuales alzas en las cuentas de la electricidad se materializan por la falta de proyectos en torno a energía de base que permita un suministro seguro y a bajo precio en el futuro. Precisamente vinculado con esto último, es por la falta de esa infraestructura que se encuentra entrampada en procesos judiciales que el país tendrá que recurrir a la energía con la que cuenta actualmente y que es muy probable que a raíz de lo complejo que se presenta la hidrología, sea energía termoeléctrica (desde la más eficiente a la menos). El escenario presentaría un precio de la energía más elevado, toda vez que esa electricidad, el último MW que entre al sistema, será a costo marginal.

Con estos hechos, se avizora un mercado eléctrico complicado. La ciudadanía quiere bajos precios de la energía, pero al mismo tiempo se opone a la materialización de los proyectos que precisamente pueden cumplir con ese anhelo. ¿Qué medidas de corto plazo adoptarán entonces las autoridades que asuman la conducción del nuevo gobierno en marzo próximo? La energía licitada recientemente obedece a cerca del 78% del total, estando hoy en espera la fórmula para el 22% restante. No participaron del proceso Colbún y AES Gener porque reconocieron en la falta de gas el motivo por el cual no adjudicar contratos de largo plazo. También está ad portas la presentación de ofertas (11 de febrero de este año) de la licitación de suministro eléctrico SIC 2013/2 (100 sub-bloques), para el periodo comprendido entre 2016 y 2018, con componente de base de 3.021 GWh para 2016, 5.648 GWh para 2017 y 8.473 GWh para 2018, proceso que puede arrojar un precio mayor al anterior precisamente por la falta de gas. Y también resta la licitación de suministro eléctrico para Metro. Estos procesos desde ya se prevén serán otros dolores de cabeza para la institucionalidad eléctrica.