El impacto del coronavirus en la distribución de electricidad en Reino Unido

Para minimizar los riesgos de contagio en las atenciones domiciliarias, se han implementado protocolos en los que, entre otros aspectos, se pregunta a los clientes si han estado en contacto con algún contagiado, si alguien está en cuarentena, o bien, si hay alguna persona que pertenezca al grupo de riesgo, y se evidencia el lavado de manos durante la atención.

La emergencia sanitaria causada por el coronavirus es el mayor desafío que ha afrontado el sector eléctrico en los últimos años, ya que pone en riesgo su activo más valioso: las personas. Las consecuencias de esta pandemia son múltiples. Por una parte, la demanda de electricidad ha experimentado una disminución significativa debido a la paralización de varias actividades económicas, sin embargo, es probable un incremento en las cuentas de los hogares debido al uso intensivo de la electricidad durante el periodo de aislamiento.

De hecho, se estima que en España esta alza puede alcanzar los 26 euros/mes. Por esto, es fundamental la protección a los clientes. Para ello, en el Reino Unido se han establecido medidas como el no corte del suministro por deuda y flexibilización en el pago de la cuenta, el cual debe ajustarse a la realidad de cada cliente. La capacidad de pago de los clientes es fortalecida con un potente apoyo económico entregado por el gobierno que cubre ingresos mensuales hasta el 80% con un tope de 2.500 Libras. Adicionalmente, se instruyó a las empresas en apoyar a los clientes entregándoles información relevante acerca de la pandemia.

Para asegurar la continuidad del suministro es necesario minimizar el riesgo de contagio de trabajadores y clientes, y priorizar el tipo de prestaciones que se llevarán a cabo. En el Reino Unido se han priorizado las atenciones de emergencias y a clientes vulnerables, postergando las atenciones no urgentes y suspendiendo la lectura de medidores, incentivando a que sean los clientes quienes informen la lectura (práctica habitual), las atenciones telefónicas están destinadas exclusivamente a las emergencias.

Para minimizar los riesgos de contagio en las atenciones domiciliarias, se han implementado protocolos en los que, entre otros aspectos, se pregunta a los clientes si han estado en contacto con algún contagiado, si alguien está en cuarentena, o bien, si hay alguna persona que pertenezca al grupo de riesgo, y se evidencia el lavado de manos durante la atención.

Si bien es cierto, en Chile se han adoptado medidas similares a las mencionadas, para asegurar el éxito de éstas, autoridades y privados deben trabajar en revertir la profunda crisis de confianza que atraviesa nuestro país, llevando a cabo, hoy más que nunca, todos los esfuerzos para entregar información clara y oportuna, y cumplir la promesa de servicio, demostrándole al activo más preciado: las personas, que, cuidándolos a ellos, nos cuidamos todos.