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Descarbonización. Muchas preguntas y pocas respuestas

El año 2019 de cara a la COP25, Chile fue el primer país en la región en entregar sus compromisos climáticos para lograr neutralizar sus emisiones de carbono a 2050. Un tanto irónico que se anunciara en la década en la que ocho termoeléctricas a carbón entraron en funcionamiento.

Es cierto que se han dado pasos importantes. Varias generadoras han iniciado anticipadamente el cierre de sus centrales a carbón. Pero, así como hay avances, persisten problemas históricos: la contaminación en las zonas de sacrificio continúa sin solución.

Si bien el cierre completo del parque generador en base a carbón, debe implementarse de manera gradual para garantizar a la población la seguridad del suministro eléctrico, cabe preguntarse si no se puede ir más allá de los plazos y acelerar la transición energética, considerando que la generación de electricidad en base a carbón corresponde al 40% de la matriz, y es el principal emisor de gases efecto invernadero.

No es la única interrogante. Se anunció el cierre de 14 termoeléctricas de carbón, pero al ser un plan de retiro voluntario bajo el criterio de las propias empresas ¿es posible lograr la meta? Por otra parte, ¿en qué consiste específicamente el cierre? ¿Sólo se apagan las centrales y se convierten en un pasivo ambiental o dejan de operar definitivamente sin posibilidad de reactivación? ¿Qué significa en términos concretos para las comunidades? ¿El daño en las zonas de sacrificio, quién y cómo se repara?

 Chile tiene una enorme riqueza en energías renovables y su potencial de generación eléctrica es 70 veces mayor a lo que hoy tenemos instalado. Por eso, habiendo grandes proyectos como Cerro Dominador, la primera planta de energía solar concentrada de Latinoamérica, no se explica que 14 centrales a carbón no tengan fecha de cierre.

La urgente necesidad de avanzar hacia una matriz energética limpia debe ocupar un lugar prioritario en la agenda país y poner en el centro el cuidado no sólo del medioambiente, sino de la vida y la salud.

Es necesario ser más eficientes en el uso de la energía, aumentar y adelantar inversiones en energías renovables para hacer buenos proyectos, incentivar la innovación y el uso de nuevas tecnologías sustentables.  Hasta ahora, los esfuerzos no son suficientes.