Clientes libres y regulados en el mercado eléctrico

La decisión de transformarse en un cliente libre tiene mayores implicancias que sólo obtener una menor tarifa, especialmente, para aquellos clientes que se enfrentan a esta situación por primera vez. Será necesario negociar un contrato de suministro con los tecnicismos propios del sector, el que luego tendrá que ser ejecutado y administrado por el cliente.

En el mercado eléctrico ha sido comentario obligado la decisión de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) de calificar el alumbrado público de una municipalidad como cliente libre. Más allá de si esa interpretación se adecua o no a la Ley, llama la atención que, cuando se habla de clientes regulados que optan por convertirse en clientes libres, el único foco es el del precio.

La decisión de transformarse en un cliente libre tiene mayores implicancias que sólo obtener una menor tarifa, especialmente, para aquellos clientes que se enfrentan a esta situación por primera vez. Será necesario negociar un contrato de suministro con los tecnicismos propios del sector, el que luego tendrá que ser ejecutado y administrado por el cliente.

El cliente libre pierde las protecciones que la ley eléctrica establece a su favor frente a las concesionarias de distribución y asume obligaciones contractuales y costos de gestión que deben ser considerados a la hora de tomar la decisión; por ejemplo, revisar mediciones, facturación o cobros de peajes, puede ser un desafío mayor.

Estas implicancias pueden resultar muy importantes, por lo que tienen que ser consideradas; especialmente, para aquellos consumidores que por su tamaño no cuenten con los conocimientos necesarios y tengan que acudir a asesorías especializadas.