El escenario que tiene por delante la nueva ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, es a todas luces complejo. En los cuatro años que contempla su labor deberá hacer frente al que amenaza con convertirse en uno de los «dolores de cabeza» del nuevo Gobierno: el abastecimiento energético.
Es por esto que la opción de desarrollar el potencial hidroeléctrico de Aysén será la principal batalla que deberá librar Poniachik. Durante su gestión, el megaproyecto de Endesa para construir cuatro centrales en los ríos Baker y Pascua pasará su etapa más dura, con el enfrentamiento que hoy ya mantiene con grupos ambientalistas y comunidades que se oponen a este plan.
En este sentido, será clave la compatibilidad que logre en su trabajo con quien será el nuevo ministro de Medioambiente, sobre todo por lo complejo que puede resultar sacar adelante este plan, que es defendido hoy enérgicamente por el ministro Rodríguez.
Otro elemento clave será el apoyo a otro de los proyectos emblemáticos del ámbito energético: el terminal de GNL que lidera Enap. Además, a Poniachik le tocará hacer frente a un período duro -entre 2006 y 2009- en que las nuevas centrales estarán en construcción, el GNL aún no estará operativo y se prevé que se mantengan los cortes de gas argentino.
En el plano minero, el principal desafío viene dado por reestablecer las confianzas con el sector privado, las que se vieron dañadas tras el episodio del royalty. Un elemento que juega a su favor es la buena relación conseguida con las multinacionales mineras desde su cargo en el Comité de Inversiones Extranjeras. Mientras que otro elemento clave vendrá de la mano del trabajo con Codelco y el desafío que implicará buscar nuevas fórmulas de financiamiento para la estatal.
Fuente: Emol.