Carlos María Ríos (Vestas): “La hibridación puede transformarse en una ventaja competitiva relevante para Chile”

El ejecutivo de la multinacional danesa de energías renovables aborda con Revista ELECTRICIDAD algunas de las tecnologías que serán clave para avanzar hacia un sistema eléctrico más flexible.
Carlos María Ríos (Vestas): “La hibridación puede transformarse en una ventaja competitiva relevante para Chile”

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En entrevista con Revista ELECTRICIDAD, Carlos María Ríos, responsable de Conexiones Eléctricas de Vestas para el Cono Sur de Latinoamérica, aborda los desafíos y oportunidades que enfrenta Chile en la integración de nuevos proyectos renovables.

El ejecutivo analiza el rol que tendrá la hibridación de tecnologías, el almacenamiento energético y una mejor utilización de la infraestructura existente para reducir los vertimientos, aumentar la flexibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y avanzar hacia una matriz más eficiente y confiable.

Chile ya enfrenta importantes vertimientos de energía renovable. ¿Considera que los proyectos híbridos eólico-solar con almacenamiento pueden reducir significativamente esas pérdidas, y en qué zonas del país ven el mayor potencial?

Sin duda. La hibridación permite aprovechar de mejor manera la infraestructura existente y reducir los vertimientos al complementar perfiles de generación que ocurren en distintos momentos del día. Cuando además se incorpora almacenamiento, es posible desplazar energía desde períodos de alta producción hacia horas de mayor demanda o menor disponibilidad de recursos renovables.

En Chile, vemos un gran potencial especialmente en el norte del país, donde existe una alta concentración de generación solar y donde los vertimientos han sido más evidentes debido a restricciones de transmisión. También existen oportunidades relevantes en zonas con buen recurso eólico, donde la combinación de ambas tecnologías puede maximizar el uso de los puntos de conexión a la red.

¿Cuáles son hoy las principales barreras para la hibridación en Chile?

Desde nuestra experiencia, uno de los principales desafíos es continuar adaptando los marcos regulatorios y operativos a una realidad donde distintas tecnologías comparten infraestructura y operan de manera integrada.

La hibridación ofrece beneficios claros para el sistema, pero es importante que existan señales adecuadas para reconocer el valor que aportan la flexibilidad, el almacenamiento y la optimización de la capacidad de conexión. También es clave seguir avanzando en soluciones que permitan una integración más eficiente de estos proyectos dentro de la planificación energética.

¿Cuánto mejora la utilización de la infraestructura y la firmeza del suministro cuando se complementan estas tecnologías (eólica, solar y almacenamiento) y operan de forma coordinada?

La mejora puede ser muy significativa. Uno de los principales beneficios de la hibridación es que permite incrementar el factor de utilización del punto de conexión sin necesidad de aumentar la potencia nominal instalada.

Por ejemplo, mientras la generación solar alcanza su máxima producción durante el día, la generación eólica puede aportar energía durante la noche o en períodos de menor radiación. Cuando además incorporamos almacenamiento, es posible gestionar esa energía de forma más eficiente y entregar un perfil de suministro más estable y predecible. Esto se traduce en una mayor firmeza para el sistema y un mejor aprovechamiento de la infraestructura existente.

¿Qué cambios debería impulsar el sistema eléctrico chileno para aprovechar plenamente los beneficios de la hibridación y evitar que la expansión renovable se vea limitada por la transmisión y la flexibilidad del sistema?

La expansión de la transmisión seguirá siendo fundamental, pero también debemos avanzar en soluciones que permitan maximizar el uso de la infraestructura ya disponible.

La hibridación y el almacenamiento son herramientas muy efectivas para aumentar la flexibilidad del sistema y reducir restricciones operativas. En paralelo, resulta importante seguir desarrollando mecanismos que valoren estos atributos y faciliten la incorporación de proyectos capaces de aportar una operación más eficiente de la red.

¿Qué lecciones está tomando Chile de otros mercados donde la hibridación ya está más desarrollada? ¿Hay algún caso internacional que consideren particularmente exitoso o replicable?

A nivel global estamos viendo una aceleración muy importante en el desarrollo de proyectos híbridos. Mercados como Estados Unidos y Australia han demostrado que la combinación de energías renovables y sistemas de almacenamiento permite optimizar el uso de la infraestructura existente, reducir vertimientos de energía y aportar mayor flexibilidad al sistema eléctrico.

En Chile, uno de los principales aprendizajes que se está incorporando es la integración de almacenamiento en proyectos renovables para gestionar de mejor manera la variabilidad de la generación y aprovechar la energía en horarios de mayor demanda. También se están tomando referencias internacionales en aspectos de diseño, operación y conexión de activos híbridos.

Australia destaca por su rápida adopción de almacenamiento a gran escala, mientras que Estados Unidos ha mostrado cómo la hibridación puede mejorar la eficiencia y el desempeño de los proyectos. Si bien cada mercado tiene sus particularidades, estas experiencias ofrecen referencias valiosas para el desarrollo del sistema eléctrico chileno.

La creciente demanda asociada a centros de datos, inteligencia artificial e hidrógeno verde requiere suministro continuo. ¿La hibridación puede convertirse en una ventaja competitiva para atraer este tipo de inversiones al país?

Definitivamente. Chile cuenta con algunos de los mejores recursos renovables del mundo y la hibridación permite aprovecharlos de forma más eficiente y complementaria.

Para industrias que requieren altos niveles de disponibilidad energética, como los centros de datos, la inteligencia artificial o el hidrógeno verde, la combinación de energía solar, eólica y almacenamiento puede ofrecer perfiles de suministro mucho más estables, gestionables y cercanos a una provisión continua. Esto no sólo mejora la calidad del suministro, sino que también reduce la exposición a la variabilidad de cada recurso por separado y permite estructurar contratos más competitivos y predecibles en el tiempo. En ese sentido, la hibridación puede transformarse en una ventaja competitiva relevante, al habilitar soluciones energéticas más firmes y eficientes sin depender exclusivamente de fuentes convencionales. Vemos, por tanto, una oportunidad muy importante para que Chile fortalezca su posición como destino de inversión para proyectos intensivos en energía limpia y con altos requerimientos de confiabilidad.

Si la hibridación logra reducir vertimientos y aprovechar mejor la infraestructura existente, ¿podría traducirse eventualmente en menores costos de energía para los consumidores?

En términos generales, una mayor eficiencia en el uso de los activos de generación y transmisión siempre genera beneficios para el sistema eléctrico. La posibilidad de reducir vertimientos, compartir infraestructura y optimizar el uso de los puntos de conexión permite obtener más energía útil a partir de los recursos disponibles y, en algunos casos, postergar o evitar inversiones adicionales. Esto se traduce en menores costos sistémicos y una operación más eficiente.

Ahora bien, la manera en que esas eficiencias se trasladan a los consumidores depende de múltiples factores, incluyendo la regulación vigente, la estructura del mercado y los mecanismos de formación de precios. Sin perjuicio de ello, si este tipo de soluciones se consolida a escala, puede contribuir a mejorar la competitividad del sistema eléctrico en su conjunto y, en ese contexto, generar beneficios económicos para los usuarios finales en el mediano y largo plazo.

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