El superintendente de Hidrocarburos de Bolivia, Hugo de la Fuente, señaló en rueda de prensa que el yacimiento sureño San Antonio, una de las más grandes reservas de gas y petróleo, confrontará problemas desde el fin de semana para seguir operando si no se repara un oleoducto roto el domingo pasado por las lluvias.
El campo está participado por Andina, filial de la hispano-argentina Repsol YPF, en un 50%; la brasileña Petrobras, en un 35%, y la francesa TotalFinaElf, en un 15%.
Petrobras, operadora del campo, no pudo reparar el conducto debido a que esa región del sur boliviano está bloqueada hace seis días por pobladores de la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija.
Los manifestantes, que también bloquean el paso internacional a la vecina Argentina, reclaman a las autoridades la jurisdicción sobre el campo de gas Margarita, en disputa con la provincia O»Connor.
Según De la Fuente, la reparación de la tubería, que sirve para enviar crudo al interior del país, es clave para que San Antonio no baje sus exportaciones de gas debido a que ambas operaciones funcionan de forma simultánea.
«Del campo San Antonio sale gas natural y petróleo crudo (…) y si no sale ese crudo hacia Cochabamba y Santa Cruz, entonces el campo tiene que parar y eso generaría el incumplimiento en la exportación de gas natural a Brasil y la Argentina», dijo De la Fuente.
Según datos de la Superintendencia, ese campo tiene un potencial para bombear hasta 10 millones de metros cúbicos diarios del volumen global de 28 millones que actualmente Bolivia exporta, de los cuales 24 millones van a Brasil y 4 millones a Argentina.
Los bloqueos en el sur boliviano también impidieron a la firma Transredes, filial de Enron y Shell, y la Compañía Logística de Hidrocarburos Boliviana (CLHB) reparar otras dos tuberías que también quedaron rotas en la zona.
Por esa situación, la ciudad de Tarija comenzó a tener problemas de energía.
Fuente: EFE/Finanzas.com.
