A partir de los datos obtenidos en un estudio realizado por el Programa Energías Renovables de la agencia alemana GIZ, indicó que es factible suministrar agua a un precio competitivo al Valle del Huasco e interiores y suplir su demanda futura, en el contexto de la emergencia hídrica que sufre el país.

Los parámetros considerados en el análisis fueron el déficit hídrico proyectado en la cuenca; la demanda de agua de la minería, agricultura y consumo humano; y la potencial producción de hidrógeno verde en la zona del puerto de Huasco.

Una de las premisas que tuvo la investigación fue utilizar las zonas costeras industriales, y la posibilidad de reconvertir las centrales térmicas de Huasco en nuevas plantas generadoras de agua, reutilizando la infraestructura eléctrica existente, así como, las líneas de transmisión.

Con esto se podría producir agua para la generación de hidrógeno verde, agua potable rural y urbana, para la agricultura, la industria y la minería en la cuenca, en un modelo integrado que permita el suministro eléctrico con energías renovables para el proceso de desalinización.

De esta forma se verificaría conceptualmente la factibilidad de tener un suministro continuo de agua desalada que complemente el suministro actual, utilizando como reservorio de la cuenca el embalse Santa Juana.

“En el estudio mediante el modelamiento de distintos escenarios es posible evaluar el impacto en el costo de agua desalinizada para los distintos usuarios, lo que unido a un análisis de las condiciones medioambientales y comunitarias permiten definir tempranamente las opciones tecnológicas más adecuadas”, comenta Rodrigo Vásquez coordinador nacional del proyecto RH2 de GIZ.

Se estima que para el 2030 el déficit en la cuenca del río Huasco podría llegar a 1,9 m3 por segundo, alcanzando un 3,3 al 2050. Esto llevó a proyectar una planta desaladora de 3,5 m3 por segundo de producción de agua al 2050, la que se debería materializar en dos etapas.

Del estudio se desprende que los costos unitarios de producción de agua van desde los 1,5 US$/m3 en la costa hasta los 10,2 US$/m3 en las zonas altas donde podrían ubicarse las faenas mineras.

Finalmente, el análisis concluye que la producción de agua desalada, como complemento a las fuentes hídricas continentales, permite independizarse de las condiciones hidrológicas de la zona, generando a futuro mayor seguridad de abastecimiento para los distintos usuarios, aportando a la sustentabilidad de las actividades económicas y del desarrollo local, a su vez resguardando la protección del medioambiente, así como de las comunidades de los territorios donde se emplacen las obras del proyecto. El estudio se encuentra disponible en 4echile.cl