Seis vendedores de leña de la región de Ñuble obtuvieron el sello Calidad de Leña, reconocimiento entregado por el Ministerio de Energía a través de la Agencia de Sostenibilidad Energética (Agencia SE), con el objetivo de destacar a comercializadores cuyo proceso de producción de leña les permite generar un producto de calidad.

La certificación se extiende hasta junio de 2023. Desde ya, los productores de las comunas de Quillón, Bulnes y Chillán se encuentran preparando todo para contar con los mejores productos para abastecer a sus clientes en la época de invierno.

Regina Merino (en la foto), productora de Quillón está abasteciendo su galpón para cubrir la demanda en su zona. Asegura estar muy satisfecha con el emprendimiento, que cada día toma más fuerza y fideliza clientes que se dan cuenta que una leña seca es más efectiva que aquella con más alto nivel de humedad.

Para mí ha significado un gran avance porque mis clientes tienen la seguridad de que yo vendo un buen producto, de calidad y, además, puedo enseñar a las personas que tienen que usar leña seca para disminuir la contaminación ambiental. Estamos en el periodo de astillado, de secado por lo menos de aquí a marzo, dependiendo el tipo de especie, pero (…) vamos tratando de mover lo que se pueda para alcanzar el 25% de humedad de aquí a la próxima temporada”, afirma.

Por su parte, el seremi de Energía de Ñuble, Ricardo León (en la foto), señaló que esta certificación además es importante porque recientemente se aprobó la ley de biocombustibles, “que va a permitir que combustibles como la leña y el pellet sean certificados y fiscalizados; eso le entrega a la SEC más herramientas y es importante que la industria de la leña empiece a transitar, desde como la conocemos hoy día que es un mercado más informal, donde no hay control de calidad de la leña, a  un mercado que cumpla estándares de calidad y que tengan inicio de actividades entre otras cosas”.

Entre las condiciones de venta que deben tener los productores que cuentan con este sello, se encuentra el tener una iniciación de actividades, justificar la procedencia de la leña con plan de manejo emitido por la Conaf y contar con los espacios adecuados de almacenaje, para evitar que el producto una vez seco vuelva a absorber humedad del ambiente.