Posicionar una organización para que realmente prospere en un futuro con bajas emisiones de carbono requiere un enfoque transformador y con visión de futuro.

“Hoy estamos en un punto de quiebre y la inacción no es opción. Si no hacemos nada, los costos sociales serán significativos” comentó David Falcón, socio director del Centro de Cambio Climático de Deloitte, en su exposición en el diálogo “Comercialización y Sostenibilidad ¿cómo se beneficia el cliente libre?”, organizado por la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN).

La COP26, que se celebró en Glasgow a fines de 2021, terminó con la adopción de un paquete de decisiones que incluyó la necesidad de acelerar los esfuerzos para aumentar la resiliencia al cambio climático, frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y proporcionar soluciones financieras para alcanzar estos objetivos.

Según Falcón, más de 137 “países y los capitales y reguladores ya tomaron una definición y es un consenso reducir las emisiones a cero para 2050, mientras se estima que el tercio de las inversiones del mundo serán verdes a 2025. Esto quiere decir que un negocio que genere emisión y que no se esté transformando, no va a tener acceso al capital y eso es significativo”. De hecho, los inversionistas han aumentado en más de un 55% sus financiamientos en fondos que trabajan con parámetros sostenibles.

En este escenario, las medianas y pequeñas empresas pueden abordar su gestión sostenible con eficiencia energética, aunque, de acuerdo a Rosa Riquelme, directora Ejecutiva de la Agencia de Sostenibilidad Energética, esto “no es fácil, porque son empresas que no tienen las capacidades técnicas para hacerlo ya que no están a la vanguardia de la información tecnológica porque no es su negocio. Ahí nos mandata al resto del ecosistema a nutrirlos y desde la Agencia tenemos un rol y es lo que hemos venido haciendo en torno a los programas de Gestión de energía en la micro y pequeña empresa y Ponle energía a tu pyme, porque creemos que hay un espacio importante de acercar tecnologías, de mostrar casos de éxito y evidenciar que esto es rentable privadamente pero también socialmente”.

La otra alternativa, agregó Riquelme, es el cambio en la generación de energía. “Hoy la generación limpia es posible además de manera remota, lo cual abre la posibilidad de incluir las energías renovables en los sistemas productivos, no son solo los paneles solares, sino que también hay aplicaciones térmicas muy interesantes. En la empresa en general el mayor consumo se da en horas solares, eso no pasa en lo residencial. Hay una oportunidad grande desde el punto de vista de la innovación partiendo por la optimización de la demanda a través de la eficiencia energética y luego diversificando la matriz de la generación para que sea cada vez más limpia”, indicó.

Pensar en el consumidor final

En el marco de la actividad, Jocelyn Ann Black, gerente de Clientes de Imelsa Energía, señaló que la suma de pequeñas acciones va a provocar el impacto en materia de sostenibilidad. “Las comercializadoras tenemos un gran desafío porque contamos con clientes de distintos rubros, y tenemos la oportunidad de hacer preguntas y descubrir problemas y oportunidades. De esta manera, podemos ir entendiendo cómo es que nosotros a partir de un servicio transaccional básico, como es el suministro de energía, podemos ir conectando mucho más allá con los clientes, hasta un propósito y valores conjuntos”.

Sin embargo, solo aquellas empresas que tienen sobre 500 kilowatts de potencia conectada pueden tener esta interacción con comercializadoras e interiorizarse en sostenibilidad, eficiencia energética y energías renovables.

“Hoy día necesitamos bajar ese límite de potencia. En el mundo, hay gente que con una aplicación elige si quiere energía verde a las 18:00 horas y acá estamos llenos de limitaciones. Tenemos que pensar en el consumidor final y para eso debemos movilizar y llevar a la acción”, manifestó Black.