La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha tenido repercusiones humanitarias y económicas en todo el mundo, afectando economías nacionales e industrias enteras, según indica un estudio de Accenture, donde se muestra que el conflicto también ha provocado el deterioro de los mercados energéticos, especialmente en Europa y agravado los desafíos de la industria energética ante un aumento de la demanda que continuará en los próximos años.

Mariana De Pablo, directora ejecutiva de Accenture Chile, explicó que la guerra en Ucrania “ayudó a destapar la vulnerabilidad de la industria, ya que antes de la invasión, los mercados energéticos, especialmente los europeos, ya estaban en una situación precaria, en donde la demanda mundial de energía comenzaba a superar a la oferta. Este déficit de suministro que estamos experimentando no puede remediarse rápidamente, de hecho, antes de la guerra en Ucrania, no se esperaba que la brecha existente entre oferta y demanda de energía se cerrara por completo hasta el año 2030”.

“Ante este escenario, la industria de energía, en conjunto con los gobiernos, deben impulsar una estrategia para mitigar una posible interrupción del suministro de gas y petróleo por parte de Rusia. Por otro lado, pensando a largo plazo, el sector debe reforzar su resiliencia, mientras avanzamos hacia la transición energética”, agregó la especialista.

El estudio de Accenture detalla que la industria energética enfrenta una serie de desafíos, entre ellos, el tiempo que tarda aumentar la capacidad de las fuentes de energía alternativa; la capacidad de reserva de petróleo de la OPEP y el hecho de que, a pesar de que el carbón podría utilizarse para satisfacer necesidades energéticas, este pondría en peligro el compromiso hacia la descarbonización. Por otro lado, el reto para cerrar la brecha entre oferta y demanda se dificulta aún más por la dependencia mundial del petróleo y el gas, los cuales juntos representan casi el 50% del suministro total de energía en 2022.

Rusia suministra casi una sexta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural, dominando especialmente Europa donde suministra más del 20% del petróleo y más del 30% del gas del continente. Varios países europeos, como Alemania, Austria, Finlandia, Polonia, Eslovaquia y Hungría, dependen de Rusia entre el 50% y el 100% de sus importaciones de petróleo y gas.

Mariana De Pablo concluyó que “cualquier choque de suministro causado por la invasión en Ucrania afectará a Europa de manera significativa y al resto del mundo. Además, los precios de las materias primas podrían alcanzar máximos históricos. La guerra de Ucrania ha puesto en evidencia lo vulnerables que son los mercados energéticos. Reducir la dependencia del petróleo y el gas rusos es un paso clave para reforzar la seguridad energética. Para lograrlo, los países tendrán que encontrar o desarrollar fuentes alternativas, lo que requiere conocimientos técnicos, financieros y geopolíticos, además de inversión y colaboración. Así también, es necesario un trabajo conjunto con el sector privado para reinventar el sistema energético y cambiar la forma en que los consumidores y las industrias utilizan la energía”.