El presidente de la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN A.G.), Sebastián Novoa, planteó la necesidad de profundizar un tipo de mecanismo que permita la expansión verde pero que no perjudique los costos del sistema eléctrico, subiendo las tarifas a los usuarios finales para incentivar tecnologías que, por ahora, son poco eficientes desde el punto de vista económico.

En el contexto de Eneryear Conosur 2022, el representante gremial señaló que existe una cierta adicción del sector privado y el regulador por continuar con el mecanismo de las subastas con contratos a 20 años y un precio atractivo divulgado en los periódicos. “El desafío no es la subasta es la bancabilidad. La razón por la que se hicieron las subastas fue para obtener contratos que permitan la bancabilidad y en vez de resolverla, estamos potenciando subastas”.

El mercado eléctrico, según el ejecutivo, debería enfocarse en buscar formas para que los PPAs privados y los contratos de los clientes libres o regulados sirvan para que efectivamente exista un desarrollo de la expansión. Las subastas podrían ir a la potencia, propuso, así como buscar otros mecanismos para costos que hoy día son estampillados y que incrementan el valor total de la boleta.

Banca

Asimismo, continuó que se debe trabajar con la banca para que esos contratos de 4 años en vez de ser vistos como un contrato corto sean vistos como un desafío de 3 años por la búsqueda de su renovación o de un nuevo contrato. Y si no, poner garantías, tener un precio mínimo porque también sabemos que el costo marginal no va a ser 0 en el tiempo.

Remarcó además que en lo que se tendría que avanzar es en mecanismos de oferta que permitan a la banca entender el precio de la energía “por ejemplo, tener un precio uninodal, un solo precio en el sistema permitiría tener una mayor liquidez y profundidad de mercado. Habría muchos contratos negociándose y eso permitiría tener un indicador de precios. No tenemos un indicador de precios hoy en Chile porque tenemos que negociar en cada barra del sistema entonces los precios de los clientes se tornan incomparables”.

Un escenario altamente probable, de acuerdo con el representante de la gremial, es que cuando se liberalice el sistema y se baje el límite de los 500 kilowatts para ser cliente libre, estos nuevos compradores querrán suministrarse con energías renovables entonces automáticamente se generará un nuevo nicho que potenciará ese mercado sin perjudicar a los actuales contratos.

Hoy día un cliente que no solicita que su contrato sea 100% renovable es la excepción, según Novoa, “si permitiésemos que más usuarios finales pudiesen ser libres tal vez no tendríamos que generar ningún tipo de ley porque hoy día las personas, los pequeños industriales, las pymes, están buscando las energías renovables de forma natural”.

Finalmente, el presidente de ACEN, indicó que “es atractivo cerrar centrales a carbón, pero cada kilowatt que generan las energías renovables desplaza automáticamente la misma cantidad de energía fósil. Entonces más que reducir la oferta, lo que aumenta los precios, deberíamos estar buscando aumentar la oferta, incentivando que haya más centrales renovables”, de esa manera no produce una presión sobre los costos a los usuarios finales.