«Estimamos que junto con el establecimiento de una solución razonable que suavice el alza proyectada de la cuenta en el corto plazo, el Estado de Chile debiese contar con un instrumento permanente que apoye a las familias vulnerables (30% más pobre), con un subsidio a la cuenta eléctrica equivalente al subsidio actual de agua potable. Su costo se estima en 100 MUSD anuales y podrá beneficiar a 800 mil familias chilenas. Esto se traducirá en que la cuenta de la electricidad bajará en promedio entre un 30% y 35% en estos casos».

Así lo señala el reciente análisis de Valgesta Nueva Energía en torno a la actual situación de las cuentas eléctricas y las dificultades que presenta para avanzar en equidad emergética, pues se explica que el gasto promedio de electricidad para una familia promedio llega a $23.180 representa 10,7% de gastos para los grupos familiares del segundo decil, que tiene un ingreso promedio de $197.373.

Según la consultora, este porcentaje supera «el 10% recomendado por diversos expertos internacionales como umbral para el gasto total (electricidad y gas) en energía. En consecuencia, para el 30% de los hogares más vulnerables de nuestro país la carga de la cuenta eléctrica es imposible o muy difícil de llevar».

«Creemos que un subsidio bien diseñado, acotado a un consumo máximo para evitar el mal uso de la energía, focalizado en quienes lo requieren (focalización que ya existe por el subsidio al AP), el que incluso podría progresivamente transformarse de un subsidio a la cuenta, en un subsidio a la instalación de sistemas de generación residencial individual o colectiva, que reduzca el valor de la cuenta final y sea parte de la transición energética hacia un sistema más limpio, es una política pública que debe discutirse hoy, más allá de las soluciones coyunturales que implican el congelamiento de la tarifa», sostiene el análisis.

Amenazas

De acuerdo con la consultora, hay amenazas de corto y largo plazo para eventuales alzas en las tarifas a clientes regulados, mencionando en primer lugar a la llamada Ley PEC, que tiene un límite de US$1.350 millones que ya se superó en US$117 millones. «El Gobierno ha anunciado un nuevo mecanismo de congelamiento parcial de tarifas, el que también acumularía deuda, esta vez para el Coordinador Eléctrico Nacional, lo que totalizaría MMUSD 1.600 adicionales. De esta manera, tendremos que pagar 2.950 millones dólares (cerca de 1% del PIB), entre los años 2024 y 2032, producto del congelamiento tarifario de estos años», se indica.

Otros factores que pueden derivar en mayores cuentas son:

Mayor requerimiento en sistemas de transmisión para la nueva capacidad de generación (impacto de mediano y largo plazo): «La mayor penetración de energías renovables, principalmente solar y eólica, requiere de una mayor capacidad de transmisión que debe aún desarrollarse, lo que se traduce en mayor inversión que en algún momento se traspasará a tarifas año a año. Se estima que esto se traducirá en aumentos de la cuenta eléctrica a partir de 2023 y 2024, teniendo su mayor impacto a partir del año 2028, pudiendo llegar a alzas de hasta un 10% en 2030».

Plan de cierre acelerado de las plantas a carbón (impacto de largo plazo): «Este plan de cierre implica que la energía que proveen actualmente las plantas a carbón va a tener que ser reemplazada por energía proveniente de otras tecnologías, principalmente renovables y gas natural. Dado que el modelo de mercado del sector eléctrico establece que el precio de transacción entre las empresas es el costo marginal y este se define como el costo variable que presenta la última tecnología en aportar energía, en este caso el gas natural, el costo marginal de largo plazo estará marcado por esta tecnología, la que presenta un costo más alto que el carbón. En consecuencia, se espera un alza en los costos marginales del sistema y con ello, en el largo plazo, que este mayor costo se traspase a los contratos. Lo anterior no tiene efectos en el corto plazo para los clientes regulados, pero podría en el largo plazo (2028 en adelante).

Medidas de adaptación al Cambio Climático (impacto de mediano y largo plazo): El Cambio Climático traerá como consecuencia eventos que encarecerán la operación del sistema eléctrico chileno. Mayores y más frecuentes periodos de sequía (como el que vivimos en la actualidad), incendios forestales, aludes, entre otros, obligarán a contar con una infraestructura en generación, transmisión y distribución que se traducirá en mayores inversiones, que finalmente impactarán la cuenta de electricidad. Estas inversiones deberán concretarse en los próximos años por lo que su impacto se verá a partir de 2025 o antes de eso.