A más de US$2.000 millones aumentaron los costos de operación en el Sistema Eléctrico Nacional, debido al uso del diésel en la generación y el consiguiente incremento del costo marginal, en el contexto de las restricciones que se han experimentado por la baja disponibilidad de agua, sumado a los límites en la transmisión, por lo que se requiere mantener un nivel de inversiones en tecnologías propias de la actual transición energética.

Así lo plantea el análisis de Generadoras de Chile, publicado en su boletín mensual del mercado eléctrico, donde se indica la importancia de contar con condiciones adecuadas para seguir con la inversión de proyectos en el sector.

Según el diagnóstico del gremio, esto es una prioridad, considerando el contexto en que se está desenvolviendo el segmento de generación: «Una de las primeras dificultades que la industria de generación está viviendo tiene relación con los impactos económicos que han causado las significativas alza de los precios de los combustibles importados desde 2019 a la fecha. Por ejemplo, en este periodo el precio del carbón térmico API4 aumentó en un 242%, el del petróleo Brent en un 53% y el del gas dutch TTF en un 600%. Todas estas alzas han sido consecuencia de los impactos de la pandemia en las cadenas de producción y logística de transporte, a lo que se ha sumado con mucha fuerza la disrupción generada por la invasión de Rusia a Ucrania».

«Dadas las condiciones de escasez hídrica, los crecientes niveles de congestión en el sistema por falta de capacidad de transmisión eléctrica y la dificultad para desarrollar nueva infraestructura, ha sido necesario utilizar de manera extraordinaria unidades de respaldo en base a diésel, lo que se ha visto directamente reflejado en alzas significativas en los costos marginales del sistema eléctrico. Por ejemplo, de 2019 a fines de 2021 el costo marginal promedio anual aumentó en 26 USD/MWh, resultando en un incremento de los costos de operación del sistema eléctrico de más de 2.000 millones de dólares al año», señala el reporte.

Y se agrega: «Si bien estas alzas en los costos de operación del sistema eléctrico no afectan directamente al cliente final, son las empresas de generación eléctrica las que deben absorber esos aumentos de costos, y continúan cumpliendo sus compromisos contractuales y protegiendo a los clientes de las diferencias entre los costos de la energía eléctrica en el mercado mayorista y las tarifas finales».

De acuerdo con Generadoras, la creación de la figura de reserva hídrica en la última modificación del decreto de racionamiento, si bien es considerada como «un buen mecanismo para enfrentar la estrechez de energía del sistema eléctrico, la conformación de esta reserva también significa un costo adicional para las empresas de generación».

Como conclusión el gremio sostiene que para aprovechar el potencial que tiene el país, en el contexto de transición energética, es necesario escuchar «a la ciudadanía, comunidades, naturaleza y a la ciencia, con políticas de largo plazo y regulación que den certeza jurídica a las inversiones para acción climática de largo plazo, con metas concretas como la carbono neutralidad y con las herramientas disponibles y mejoras tecnológicas actuales, podemos dar un paso enorme en la dirección correcta».