La Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) lanzó una nueva versión del informe World Energy Transitions Outlook 2022 , en el marco del Diálogo de Transición Energética de Berlín, en que se establece áreas prioritarias y acciones basadas en tecnologías disponibles que deben realizarse para 2030 para lograr emisiones netas cero a mediados de siglo.

En el documento se señalan necesidades de inversión de US$5,7 billones por año hasta 2030, incluyendo el imperativo de redirigir US$0,7 billones anuales, “fuera de los combustibles fósiles para evitar activos varados”.

“Pero invertir en la transición traería beneficios socioeconómicos y de bienestar concretos, agregando 85 millones de empleos en todo el mundo en energías renovables y otras tecnologías relacionadas con la transición entre hoy y 2030. Estas ganancias de empleo superarían en gran medida las pérdidas de 12 millones de empleos en las industrias de combustibles fósiles”, se indica.

Según el informe, las energías renovables tendrían que escalar masivamente en todos los sectores del 14% de la energía total actual a alrededor del 40% en 2030. “Las adiciones anuales globales de energía renovable se triplicarían para 2030 según lo recomendado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Al mismo tiempo, la energía del carbón tendría que ser reemplazada con determinación, los activos de combustibles fósiles deberían eliminarse gradualmente y mejorarse la infraestructura”, se añade.

El informe ve la electrificación y la eficiencia como impulsores clave de la transición energética, posibilitada por las energías renovables, el hidrógeno y la biomasa sostenible. La descarbonización del uso final ocupará un lugar central con muchas soluciones disponibles a través de la electrificación, el hidrógeno verde y el uso directo de energías renovables. En particular, la electromovilidad se considera un impulsor del progreso de la transición energética, aumentando las ventas de vehículos eléctricos (EV) a una flota global de EV veinte veces mayor que la actual.

Director

“La transición energética está lejos de estar encaminada y todo lo que no sea una acción radical en los próximos años disminuirá, e incluso eliminará, las posibilidades de alcanzar nuestros objetivos climáticos”, dijo Francesco La Camera, director general del organismo.

“Hoy, los gobiernos enfrentan múltiples desafíos de seguridad energética, recuperación económica y asequibilidad de las facturas de energía para hogares y empresas. Muchas respuestas se encuentran en la transición acelerada. Pero es una elección política implementar políticas que cumplan con el Acuerdo de París y la Agenda de Desarrollo Sostenible. Invertir en nueva infraestructura de combustibles fósiles solo bloqueará prácticas antieconómicas, perpetuará los riesgos existentes y aumentará las amenazas del cambio climático”.