El pasado jueves 18 de febrero se cosecharon y entregaron en Copiapó los primeros tomates fotovoltaicos en el país. Se trata de un proyecto de los trabajadores de la central fotovoltaica Luz del Norte, de First Solar Chile, quienes construyeron un pequeño invernadero, llevaron a sus hijos a sembrar los tomates, los cultivaron con agua de Llano de Varas, llevaron a sus hijos a cosechar a los tomates y finalmente, junto a las autoridades locales, llevaron los tomates en auto eléctrico cargado con energía solar fotovoltaica al Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores de la ciudad de Copiapó. Se trata de tomates producidos en el desierto y trasladados con energía solar fotovoltaica con 0% huella CO2.

Esta actividad contó con la participación del Delegado Presidencial Regional, Patricio Urquieta, quien destacó este tipo de iniciativas “para poder cambiar nuestra matriz energética y realizar una contribución muy importante para que podamos cumplir esa misión que nos hemos trazado en Chile de alcanzar la carbono neutralidad a 2050. Hoy creemos que esta iniciativa que permite trasladar con energía solar tomates que han sido cultivados aquí, en un lugar desértico de la Región de Atacama, son el símbolo de que se pueden hacer, en función de tecnología y mucha voluntad, cosas distintas para poder cumplir esa meta que nosotros tenemos como país”.

 

Gabriel Ortiz, Asset manager de First Solar, explicó que “el objetivo es demostrar que hoy existe la tecnología para producir alimentos en el desierto y trasladarlos sin huella de carbono a las ciudades aledañas, en este caso, a la ciudad de Copiapó”.

“Como los sembraron los niños y los cosecharon los niños, pensamos que es un bonito ejemplo que sean los niños los que le muestren a los adultos mayores el futuro, un futuro que es renovable, un futuro que no tiene huella de carbono, un futuro donde también las regiones se empoderan, donde Atacama ya no importa gran parte de sus alimentos de las otras regiones más al sur, que son conocidas por tener más recursos hídricos, sino que también produce y traslada lo que necesita sin contaminar su territorio”, indicó el ejecutivo.

Otro de los objetivos de este proyecto, señaló Ortiz, fue “mostrar que existen formas diferentes de relacionarse con las comunidades, en este caso lo que estamos haciendo es entregando a las regiones su energía solar en forma de alimentos sin huella de CO2 pero en esta misma línea, el cargador de auto eléctrico, el cual es público y gratuito, les permite a las comunidades tomar energía eléctrica fotovoltaica para hacerse parte de la transición a la electromovilidad. En ambos casos la comunidad tiene acceso a los beneficios de la central fotovoltaica ubicada en su territorio”.