Dada la incipiente etapa en la que se encuentra la industria del hidrógeno verde, así como los elevados costos  que actualmente existen para su transporte y la pérdida de su eficiencia en la logística transnacional,  es necesario abrirse a explorar otros caminos en torno a este recurso.

Así lo afirma Luigi Sicaccaluga, gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Plataforma Energía, quien precisa la importancia de mirar otras opciones en torno al hidrógeno verde: “Al licuarlo para transportarlo y mantenerlo en temperaturas criogénicas, se pierde más de un 30% de energía contenida, encareciendo el producto. Por consiguiente, mientras no se resuelva esa dificultad, el foco debería estar en fomentar su uso interno y en sus derivados”.

Según Sciaccaluga, «la ruta lógica debería enfocarse en un derivado del hidrógeno que posee características que permiten aprovecharlo mucho antes, incluso ahora. Hablamos del amoniaco, que hoy cuenta un mercado desarrollado, donde su producción, exportación y cadena de suministro son temas resueltos».

“La industria mundial del amoniaco verde ve con especial entusiasmo la opción de instalar en Chile plantas de producción con fines de exportación, y parte del gran desafío que tenemos hoy en día es de viabilizar estos proyectos a través de las energías renovables”, sostiene Sciacaluga.

El especialista explica que en el área de materias primas y procesos químicos será la primera que se «deberían aprovechar las bondades del hidrógeno verde y donde llegará a reemplazar el hidrógeno gris. Hablamos de fertilizantes, refinación de petróleo y producción de petroquímicos».

También menciona a los sistemas de almacenamiento: «El hidrógeno verde es energía que puede ser almacenada como si se tratase de una batería, ayudando a gestionar de mejor manera los recursos renovables variables. Por ejemplo, se podría usar energía solar para producir hidrógeno verde de día, y de noche usar dicho hidrógeno para inyectar energía limpia a la red, o bien, para almacenarlo a largo plazo considerando las actuales estrecheces del sistema a raíz de los nuevos ciclos hídricos producidos por el cambio climático».

Aviación y transporte marítimo

En estos sectores el hidrógeno verde se enlaza con lo que hemos comentado anteriormente: el amoníaco verde, donde se abren las mayores posibilidades de  que se pueda usar como combustible, tanto para el transporte aéreo de corta distancia como el marítimo.

Sciaccaluga comenta que “Chile podría dejar de depender del amoniaco importado y producirlo localmente a partir de fuentes renovables de energía, instaurando de esta forma una nueva industria global y competitiva”.

El  ejecutivo de Plataforma Energía agrega que “Chile debe sumar esfuerzos para impulsar a la brevedad proyectos de amoniaco verde, los que constituirán un nuevo paso en la transición energética y que llevarán hacia el definitivo cambio de nuestra matriz, pero también impulsando la industria nacional como el principal productor de amoniaco verde del mundo”.