En 172 euros por MWh ha aumentado el precio de la energía entre febrero y octubre en España, debido a la combinación de varios fenómenos simultáneos, precipitando una de las crisis energéticas más importantes que ha vivido Europa, siendo este un tema que analizó la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN A.G.), en la cuarta sesión del ciclo de diálogos que organiza este gremio, el cual fue moderado por Sebastián Novoa, presidente, y Catalina Gamboa, encargada de estudios.

En el encuentro se abordó el impacto que tuvo el gas en las matrices energéticas en Europa, donde los principales afectados fueron España e Italia, mientras que en Alemania y Francia se experimentaron aumentos moderados, puesto que en sus matrices se acentúan más las energías renovables y nuclear, respectivamente.

A lo anterior se suma la transición energética que lleva a cabo Europa hacia una economía verde que, de forma similar a lo que hemos visto en Chile, ha avanzado en el desmantelamiento o reconversión de centrales a carbón provocando estrechez que, sumada al escenario vigente, ha potenciado el impacto en los precios de los mercados mayoristas incidiendo en el incremento del costo en la factura eléctrica.

Experiencia

Según Verónica Sabau, responsable de la Secretaría de la Asociación de Comercializadores Independientes de Energía (ACIE) y jefa del departamento de Regulación Energética de Factor Energía, los esfuerzos gubernamentales se han centrado en auxiliar al cliente residencial. Para ello, se disminuyeron el IVA y transitoriamente los impuestos eléctricos.

«La tarifa regulada en España depende directamente del precio spot que se negocia en el mercado mayorista. De esta manera, si el precio sube en el mercado mayorista directamente se traslada al cliente final. Así también los clientes que tienen un precio indexado también han visto reflejado en su factura una subida bastante grande», indicó.

No obstante, tanto para los clientes industriales como para las Pymes de menos de 100 kW, el tema del IVA no los beneficia y se han obligado a dejar de producir debido al escenario de precios altos, debilitando la demanda y ahondando la crisis transversal.

Para ACIE, apoyar en esta crisis a las 300 comercializadoras que existen en ese país representa apostar por una mayor competencia y que los consumidores tanto residenciales, industriales como Pymes paguen menos en electricidad en los próximos años.

Energías renovables

Según Xavier Farriols, director general Negocio Eléctrico de Factor Energía y past president del Clúster de Energía Eficiente de Catalunya, en un escenario post Covid «China ha comenzado a comprar muchísimo gas, Estados Unidos ha dejado de vender gas y lo que ha sucedido es que Europa se ha encontrado en el medio de estos dos gigantes y estamos viviendo tensiones energéticas importantes».

«El precio del mes de octubre fue de 200 euros el megawatt, cuando en el mes de febrero estábamos a 28. Es una situación de gran volatilidad”, comentó el ejecutivo.

Farriols agregó que esta crisis energética ha evidenciado el profundo retraso de la incorporación de las energías renovables a la matriz.

De hecho, de acuerdo con el ejecutivo, hace 10 años que no existe desarrollo de nuevas energías renovables en Cataluña, mientras que el autoconsumo se torpedeó con el famoso “peaje al sol” para aquellos que instalaban placas fotovoltaicas. Hoy, observan con desazón como otros países que han optado por energías verdes, como Alemania, tienen un precio en torno a los 80 euros por MW.

Farriols señaló que el camino de las comercializadoras para sortear esta crisis es «renovables, renovables y renovables», añadiendo que «si tienes una visión de mercado a largo plazo, PPAs con generadores independientes, coberturas de energías renovables, vas de la mano de la eficiencia energética y de un buen servicio de atención al consumidor, igual lo pasarás mal como todos durante la crisis, pero lógicamente tendrás más herramientas para gestionar situaciones como la actual».

Sin embargo, a aquellas comercializadoras que han entrado al mercado como otra línea más de negocio de grandes empresas y que no tienen coberturas, el panorama se les ha complicado e incluso algunas han debido cerrar. Esto no es una buena noticia para el sector, según Farriols, ya que entre más comercializadoras existan, se incrementa la competencia y el consumidor se ve favorecido con un mejor precio.

Una solución que visualiza el ejecutivo es llevar los contratos a largo plazo, «aquí en España normalmente son contratos de 1 año, para amortiguar un poco la curva de precios, quizás llevarlos a 4 o 5 años».

Farriols recordó que cuando en 2009 se liberalizó la parte industrial «la magnitud de bajada (en los precios) que representó la entrada al mercado libre fue espectacular. Eso significó tener más puestos de trabajo, tener una economía más fuerte y poder competir con otros países».

Por último, en un mercado libre, coincidieron ambos expertos (Farriols y Sabau), es indispensable promulgar un ente independiente y eficaz que gestione toda la medida. El hecho de tener la liberación de la medida y saber cuánto se consume en tiempo real, en situaciones como la actual crisis española, recalcó Farriols, es oro para poder gestionar la demanda.