Chile está viviendo en la actualidad un proceso hacia la apertura del mercado de la distribución, qué duda cabe, sin embargo, Colombia hace más de una década que incorporó la figura del comercializador de energía, según comentó Lina Beltrán, energy procurement manager Hispanic South America, Schneider Electric, y magíster en Finanzas, en la tercera emisión de los Diálogos de la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN A.G.).

De acuerdo con lo abordado en el conversatorio, en ese país latinoamericano «no hay tanta oferta de comercializadores puros que genere competencia como se ve en Chile», según relató Beltrán, pese a que en nuestro país hoy está congelada la discusión de la ley de portabilidad y la comercialización no se ha incorporado formalmente en nuestra normativa, como en el caso colombiano.

Competencia

Esa falta de competencia en el mercado de Colombia se relaciona fundamentalmente con la concentración de la oferta de electricidad, que además ha incidido en la liquidez del mercado y en el precio final que compra el usuario. «Una de las limitantes que enfrentan las empresas comercializadoras puras que quieren entrar en el mercado es que el 82% de la oferta de generación en Colombia está concentrada en 4 generadores», indicó.

En ese país, entre un 70% y 80% de la generación es hidroeléctrica lo que redunda en que el precio sea bastante volátil. Sin embargo, un cambio abrupto en el spot no mueve mucho los precios de los contratos bilaterales. «Ahora está lloviendo bastante, tenemos una hidrología por encima del promedio histórico y aun así no hay competencia en el mercado de los contratos», señaló.

El comercializador usualmente realiza contratos bilaterales con generadores u otros comercializadores para cubrir su oferta. Además, existe una bolsa de energía, en la cual se transa el precio de bolsa que es un precio horario que viene de la operación del sistema. Si eventualmente hay un porcentaje que el comercializador tenga en bolsa, esa demanda también puede cubrirse a través del Derivex, el mercado de futuros colombiano. De acuerdo a la ejecutiva, pese a que el Derivex lleva ya varios años, no ha logrado convertirse en un mercado líquido.

Un aspecto interesante en Colombia tiene que ver con que el valor no regulado incluye el costo de la energía más un cargo por comercialización, por ende, si el usuario es una comercializadora, se ahorra ese cargo. A lo anterior, se suma el hecho que por medidor se puede acceder solo a un comercializador, por lo tanto, los usuarios no pueden diversificar su portafolio y realizar estrategias más dinámicas de compra. «Esa es una las grandes limitantes que tienen los usuarios finales y por eso muchos constituyen su propia comercializadora», recalcó.

Por su lado, en la tarifa regulada, entre más usuarios tenga un distribuidor, más alto es el cargo por comercialización. «Cuando entra un comercializador pequeño a atender a ese usuario regulado, al tener menos mercado, su costo de comercialización es más bajo, entonces puede ofrecer mejores condiciones para el usuario», indicó.