Un total de 2.705 kilómetros de tuberías de las redes de distribución de gas son aptas para la inyección de hidrógeno, pues utilizan polietileno, material que «tiene un muy buen funcionamiento con respecto al hidrógeno, por lo que tienen una buena oportunidad para transportarlo sin mayores problemas, como material», según lo señala el estudio realizado por el Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de GIZ en Chile.

El documento también señala que, en términos generales, el país cuenta con una longitud de 4.347 kilómetros de gasoductos, de los cuales 185 kilómetros no presentarían ningún impacto o un rediseño para el uso de hidrógeno.

Los contenidos del estudio fueron comentados en un webinar organizado por el organismo, donde su asesor técnico, Rodrigo Vásquez, detalló los alcances de la investigación, señalando que el uso de este recurso energético a nivel residencial debe considerar adaptar componentes como quemadores atmosféricos, sensores, medidores.

En aplicaciones industriales, el estudio indica las calderas y turbinas de generación eléctrica también debe adaptarse al uso de hidrógeno en las redes.

Vásquez también mencionó las condiciones de seguridad que identificó el estudio en torno al uso de hidrógeno en las redes de gas, donde está la fragilización (grietas en las tuberías), filtraciones, inflamabilidad y autoignición. Además, recalcó la consideración de agregar odorantes al hidrógeno y de colorantes para su visibilidad.