Mejorar la forma en que se mira la incertidumbre hidrológica, fue uno de los puntos que señaló José Venegas, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), durante la segunda jornada del seminario «Los desafíos de la institucionalidad eléctrica chilena», realizado por el Comité Chileno de Cigre.

«Es indispensable mejorar la manera en que enfrentamos la incertidumbre hidrológica. De nuevo, parece que nos sorprendemos porque tenemos una sequía, cuando hemos tenido tantas y por eso aparecen algunos agoreros de catástrofes. Esta sequía ha puesto en evidencia que el sistema es bastante fuerte, porque no estamos racionando, ni vamos a racionar».

Venegas aseguró que esta situación también ha puesto de manifiesto «que hay problemas y de que no es seguro dependen 100% de la logística de compra de GNL o diésel por ejemplo, o que es simplista culpar al organismo coordinador o sugerir que se ha reaccionados tarde, cuando ha pasado todo lo contrario».

A su juicio, el retiro de centrales a carbón tiene que seguir inalterable, advirtiendo que este proceso se tiene que tomar con «responsabilidad y sin fantasía», señalando que la sequía ha demostrado que «transitar hacia la ausencia total de generación a carbón es un proceso imprudente de apurar».

También planteó la necesidad de aumentar la generación distribuida, señalando que los cambios en los reglamentos de PMGDs «apuntan a ello para la estabilidad y el crecimiento de la generación cercana al consumo».

Institucionalidad

En la ocasión, también participó Daniela González, socia directora de Domo Legal, quien abordó la incerteza jurídica que pudo haber hecho que la credibilidad de las instituciones haya caído. «Cuando las cosas no están claras, cuando están en revisión, probablemente se necesitan organismos o un regulador que esté más cerca de la autoridad que toma esas decisiones».

Por otro lado, también fue parte del seminario, Carlos Barría, jefe División de Políticas y Estudios del Ministerio de Energía, donde afirmó que se tiene que trabajar con otras instituciones  con miras a la «transición energética», añadiendo que la transformación de usos energéticos que, tradicionalmente han sido de otros combustibles, «nos obligan a que como sector eléctrico tengamos una coordinación 2.0”.