Un reemplazo de 10% del gas natural consumido en Chile, reduciría en 277.000 toneladas de dióxido de carbono en las emisiones del gas natural que alcanzaron en 2019 a 9,2 millones de toneladas, lo que se traduce a una potencia de electrolizadores de hidrógeno verde de aproximadamente 290 MW, funcionando a un factor de carga de 90%.

Así lo señala un estudio del Programa de Energías Renovables de la GIZ, para determinar las consideraciones técnicas de la inyección de hidrógeno en la red de gas natural, en relación con su funcionamiento y seguridad, con una mezcla de gas e hidrógeno o bien con 100% de este último.

Dentro de las condiciones que se determinaron para el porcentaje de inyección, se encuentra la presión de operación, materialidad de las tuberías, los componentes, tales como válvulas y compresores, tipo o equipo de uso y la combustión final.

Rodrigo Vásquez, asesor técnico de GIZ, explica que para que esto sea posible, «además de verificar la materialidad de la distribución y de sus componentes en toda la cadena, la brecha del costo del hidrógeno verde debe disminuir en relación con el costo del gas natural. Sin embargo, no solo el costo debiera influir en la decisión de la inyección, sino factores como la disminución de las emisiones del gas y exigencias climáticas y ambientales podrán ayudar a factibilizar los proyectos de inyección de hidrógeno en redes de gas».

El análisis también identifica que la principal limitación en el transporte existentes está en los compresores, ya que las tuberías de acero al carbono comunes como API 5L- X52 (y grados de menor resistencia) y la ASTM A 106 Grado B, se han utilizado ampliamente en el servicio de gas hidrógeno con pocos reportes de problemas, admitiendo un 10% de hidrógeno en volumen, pudiendo alcanzar el 100% con determinadas modificaciones.

Para el caso de distribución y servicio existen mayores posibilidades de inyectar un mayor porcentaje de hidrógeno sin grandes modificaciones. Esto debido a que las tuberías están construidas de materiales más dúctiles y compatibles, como lo es el polietileno, el cual puede tolerar más de un 30% de hidrógeno sin mayores cambios.

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