La definición urgente de una agenda de corto plazo para enfrentar los desafíos del cambio climático, fue uno de los planteamientos de Valgesta Nueva Energía en su reporte mensual, donde sostiene una medida de este tipo debe permitir «hacer una transición energética completa, que mitigue la emisión de contaminantes y se adapte a los cambios del entorno».

«En efecto, si nuestra matriz eléctrica tendrá progresivamente menos agua, menos carbón y más energías renovables variables, tendremos que definir cómo aseguramos a todos los chilenos y chilenas en los próximos años energía segura, eficiente y cada día más limpia. Ciertamente sería un contra sentido ambiental y económico que la operación del sistema eléctrico de los próximos años repita el mismo patrón de uso intensivo de diésel que hemos tenido en 2021», señala el documento de la consultora.

Según el análisis, se requiere impulsar «una agenda de acciones públicas y privadas para desarrollar con fuerza la eficiencia energética, el almacenamiento de energía (electricidad y gas), el desarrollo de recursos descentralizados de energía y una gestión activa de la demanda. En otras palabras, se requiere de políticas públicas y regulaciones que se adapten a esta nueva realidad».

«Todos estos desafíos demandan, también, de una modernización y fortalecimiento de nuestra institucionalidad. Ciertamente, existe un consenso transversal en la industria, consumidores, consultores y académicos que parte de la fragilidad de la operación del sistema eléctrico de las últimas semanas, ha sido profundizada por una deficiente planificación del Coordinador Eléctrico Nacional, el que en sus previsiones de generación diarias, semanales, mensuales y anuales no parece atender completamente la realidad», se indica.

Y  se añade: «En cuanto a la regulación y adaptación de nuestros mercados, la discusión sobre la nueva normativa de potencia y de despacho de centrales en base a GNL, aparecen como discusiones sin una base de diagnóstico robusta (¿aún se seguirá afirmando que existe sobre instalación de centrales de respaldo?; ¿asegurar la provisión de GNL no es un asunto estratégico para garantizar el suministro eléctrico de manera eficiente?) ni una mirada global y con perspectiva de los desafíos futuros. Sin una institucionalidad robusta, confiable y de calidad, no podremos transitar adecuadamente en un panorama que tiene más preguntas que certezas, por lo que el rol que jugarán instituciones como la Comisión Nacional de Energía y el Coordinador Eléctrico Nacional aparecen como claves en el desafío de permanente adaptación del sector energético».