En el último módulo del Foro del Litio 2021, los expertos analizaron el ciclo de vida y sostenibilidad del litio. La instancia fue moderada por la gerenta de Desarrollo de Sonami, María Cristina Betancourt. Además, contó con la participación de Javier Silva, gerente de Administración Contrato Salar y Gestión Sustentabilidad de SQM; Ricardo Rainieri, director ejecutivo de AUI, y Marcelo Valdebenito, gerente de Asuntos Corporativos y de Comunicaciones de Albemarle.

Marcelo Valdebenito comenzó la exposición explicando que en Europa, «más del 30% de emisiones de c02 son de transporte y acá en Chile, más del 22% responde a gases de efectos invernadero desde el transporte. Por eso, la electromovilidad tiene un rol importante hacia el camino de las energías limpias, siendo el litio fundamental para esta revolución tecnológica para reducir a cero las emisiones de gases de efectos invernadero».

Sin embargo, Valdebenito añadió que este desafío «no puede ser hecho a través de sacrificios de comunidades o de medioambiente, por eso es una gran responsabilidad  de las empresas que han tenido un compromiso constante y absoluto».

Por su parte, Javier Silva señaló que el litio «ha tenido una demanda creciente y ambas empresas (SQM y Albemarle) tenemos un yacimiento en explotación para hacerlo de la mejor manera. Desde acá podemos apoyar con un grano de arena con la descarbonización de la matriz de transporte que puede salir desde el norte de Chile hacia el resto del país».

Ricardo Rainieri destacó que esto es el punto de partida de la transición energética, por lo que «se proyecta un fuerte aumento de la demanda de estos componentes (80% de aumento destinado a electromovilidad). Hay una oportunidad tremendamente importante para Chile de contribuir a esta transformación energética, aportando recursos minerales de manera sustentable. Ahí nos enfrentamos a los desafíos que uno observa en la industria. Uno de ellos es el uso del agua, el cual excede a la industria del litio, es un problema mayor que va incluido con los ciclos de sequía que estamos viviendo».

«Hay una cartera de proyectos tremendamente valiosos para la minería y desarrollo de la energía. Hoy, el Instituto opera sobre una plataforma abierta donde se definen los pasos a seguir con recursos limitados, donde se buscan proyectos de alto impacto y quienes tengan las mejores propuestas y soluciones para los problemas son los que se adjudicarán los recursos. Existirá un campus en Antofagasta que estará abierto para investigadores, industrias, etc.», agregó.

Desafíos

Javier Silva explicó que, en Tarapacá «el plan es empezar a usar agua de mar en vez de agua continental. Así se está trabajando para dejar disponible esta agua para quienes la requieran, todo esto con cambios tecnológicos. Es muy poca el agua que se utiliza, pero aun así queremos seguir reduciendo su utilización con cambios en la forma de producir».

Finalmente, Marcelo Valdebenito añadió que «el desafío tecnológico es muy relevante. Hay plataformas que pretenden juntar a todos los actores para acercar el conocimiento científico con las percepciones para construir entre todos iniciativas que ayuden a entender cómo funciona el Salar de Atacama y como lo podemos proteger de manera conjunta».