La crisis sanitaria del Covid-19, no ha sido obstáculo para los avances en lo que concierne a proyectos y al relacionamiento con interesados internacionales por adquirir Hidrógeno Verde en Chile. Así lo exhibe la gerenta general de la Asociación Chilena de Hidrógeno (H2 Chile), María Paz de La Cruz en entrevista con ELECTRICIDAD.

Señala que «somos un país que se ha convencido del futuro que el H2V representa para nuestra economía. La prueba está que la mayoría de los proyectos de H2V conocidos en el país, han sido anunciados en pandemia».

Y  no sólo se refiere al consenso nacional que hay por lo que representa el futuro del H2V para nuestra economía, sino también, al reglamento para instalaciones de hidrógeno en el que está trabajando el gobierno y la elaboración de una Guía de Hidrógeno Verde.

En el mismo escenario, la Ingeniera Industrial, relata el trabajo que han estado realizando desde la organización gremial que representa, destacando que la Asociación ha colaborado con las autoridades para extender las relaciones con países clave que están en el mercado del H2V. Además, de tener puesta la mirada puesta en otras naciones donde se ha estado en conversaciones.

En este último punto es donde deja entre ver que “estamos viendo que algunos traders internacionales están cerrando posiciones para asegurar el abastecimiento futuro de derivados del H2V desde Chile.  Las empresas chilenas podrían poner más atención a este movimiento porque, una vez que se generen las mayores oportunidades, va a ser esencial estar ahí, estar con el camino adelantado en la implementación de proyectos”.

Del mismo modo, de La Cruz, comparte su opinión respecto al marco normativo que debe haber en el caso del H2V para facilitar las inversiones.

 ¿Cómo ve el avance –en estos meses de pandemia- sobre el desarrollo de iniciativas enfocadas en Hidrógeno Verde? ¿en cuáles?

Hay algo que debemos tener muy presente y es que como país estamos posicionados para llegar a ser uno de los cinco principales productores y exportadores de hidrógeno verde a nivel global. Esta es un tremenda oportunidad que, si bien debe concretarse, nos obliga a aceptar este desafío responsablemente y dar lo mejor de nosotros para que esto se concrete. Más allá de los efectos del Covid-19 en Chile y el mundo entero, lo que debemos evaluar es cómo se va a mover la nueva economía post pandemia y en eso hay fuerte consenso (frente a la nueva economía tras el covid) en que estos efectos están dejando de manifiesto que la única opción válida es un cambio de paradigma en materia energética, es decir, migrar hacia la utilización de energéticos amigables con el medio ambiente.

Nuestro potencial de generación en base a energía renovable es de 70 veces la actual capacidad instalada del sistema eléctrico nacional, de acuerdo a estudios presentados por el Ministerio de Energía. Esto es destacable y aún más estratégico si se piensa en lo que ha ido ocurriendo con la caída de los precios de la electricidad justamente por la penetración de las plantas de energías renovables, sobre todo de las plantas solares y eólicas. Estas tecnologías ofrecen bajos precios, cierto, pero lo más relevante es que su alta penetración en la matriz ha permitido alcanzar la meta de la Ley de Energías Renovables No Convencionales antes del plazo que la propia ley establecía, un 20% de renovables para 2025. Puesto así, estamos ganando tiempo y experiencia para responder a los desafíos que vienen una vez que el Covid-19 inicie su retirada.

En Chile, además de tener un recurso renovable privilegiado, tenemos una situación muy  favorable y es que el hidrógeno verde (H2V), su incentivo y el impulso de acciones del Estado, tiene un fuerte apoyo transversal en todos los sectores políticos, sociales y empresariales. Somos un país que se ha convencido del futuro que el H2V representa para nuestra economía. La prueba está que la mayoría de los proyectos de H2V conocidos en el país, han sido anunciados en pandemia.

¿Cuáles son los desafíos más urgentes en los que hay que trabajar para lograr un eficiente desarrollo de la industria del Hidrógeno Verde en Chile? ¿por qué?

Se están atendiendo bien los desafíos del sector,  el gobierno está trabajando en un reglamento para instalaciones de hidrógeno y está recogiendo comentarios de diferentes actores para perfeccionarlo. Además, está elaborando una Guía de Hidrógeno Verde para aplicaciones en la minería con el fin de apoyar el desarrollo de iniciativas en este sector. Nosotros como Asociación participamos en ambas instancias.

En relación al apoyo público, existe una convocatoria de Corfo destinada a entregar un subsidio de US$50 millones para la instalación de plantas productoras de H2V. No es misterio que existen desafíos en la rentabilidad económica de los proyectos y este subsidio disminuye en parte el estrés financiero de las distintas iniciativas.

Un desafío -a nivel país- es contar con un clima de negocio estable para facilitar las inversiones en este campo. Y es que en materia de H2V hablamos de inversiones de gran cuantía y que para que se concreten, las empresas deben tener muy claro cuál es el marco normativo, las reglas del juego aplicables en este mercado y hacia dónde va la política pública. En mi opinión, para el caso del H2V, debiera haber una decisión y política de Estado pensando en el largo plazo. En este sentido, me alegra saber que el Gobierno está trabajando en una ley de cuotas en las redes de gas natural, además de estar analizando los mecanismos de precio al carbono y el impuesto específico a los combustibles con el fin de apoyar el desarrollo de esta economía que promete llevarnos a las grandes ligas de productores y exportadores de H2V a nivel global.

¿Qué aspectos destacaría del trabajo que ha realizado el gremio en lo que va del año? 

Lo primero que hay que destacar es el crecimiento en número de empresas que hoy forman parte de H2 Chile. Además de 45 socios profesionales, hoy tenemos 44 compañías asociadas -y el número sigue aumentando- que entienden cuál es la tendencia de futuro en materia energética, que entienden la urgencia del desafío climático y que ven que el H2V es un negocio no sólo rentable, sino que esencial para acelerar la transición energética global. El hecho de tener una estrategia nacional detrás de esta industria, empujada por el Estado, nos permite contar con una plataforma de información, difusión y concientización no sólo para la industria local. Lo más destacado es que Chile está en el centro del debate respecto de las soluciones que hoy la economía global busca para cumplir con dos objetivos mundiales: la carbono neutralidad y la eficiencia energética sobre la base de bajos costos y disponibilidad.

Como Asociación nos hemos enfocado en convocar a los distintos actores de la cadena de valor para articular que las cosas pasen, tenemos la oferta y la demanda por H2V “in house” y estamos convencidos que, a través de la formación de consorcios, podremos desarrollar iniciativas que permitan acercar este vector energético a la ciudadanía, generar mayores empleos y ganar experiencia para posicionar al país  como un actor relevante en este mercado.

¿Hay alguna novedad sobre el relacionamiento entre actores de la industria del Hidrógeno Verde en Chile y de países interesados en invertir?

Estamos trabajando de manera intensiva en profundizar los lazos con otras economías y naciones que están mirando el futuro de este vector energético. Recién hablaba de los desafíos de Chile en el aseguramiento de nuestra posición privilegiada y en ese sentido, hemos colaborado con las autoridades para extender las relaciones con países clave que están en el mercado del H2V, como Alemania, Australia, España y tenemos la mirada puesta en Japón, Corea del Sur o Singapur que es donde el gobierno está también en conversaciones con miras al mercado de la producción y exportación. Apoyamos con el matchmaking entre actores nacionales y extranjeros, con acuerdos de colaboración y otras herramientas que faciliten el tránsito de nuestro hidrógeno sostenible para cuando este mercado se vuelva más intensivo.

Hemos visto bastante interés en la industria marítima por comenzar a entender quiénes son los actores relevantes del H2V a nivel local y ver cómo podrían ellos apoyar el desarrollo de esta industria. Al final, este sector promete ser uno de los grandes consumidores de H2V o sus derivados.

De igual forma, estamos viendo que algunos traders internacionales están cerrando posiciones para asegurar el abastecimiento futuro de derivados del H2V desde Chile.  Las empresas chilenas podrían poner más atención a este movimiento porque, una vez que se generen las mayores oportunidades, va a ser esencial estar ahí, estar con el camino adelantado en la implementación de proyectos. Habrá una demanda global por hidrógeno verde y si las empresas chilenas no están listas desde ya, serán otros los que tomen estos negocios.

¿Cuáles son los planes o metas para el término de este año?

Sin duda que lo más urgente es cubrir las brechas de información que aún puedan persistir entre las empresas y los actores de la cadena de valor del H2V para incentivar las inversiones y proyectos de generación y proyectos piloto. En este sentido estamos apoyando el desarrollo de la regulación y de guías de aplicaciones para la minería lo que ayudará a reducir incertidumbres. Además, estamos articulando proyectos de aplicaciones de H2V con el fin de estimular la demanda local y ganar experiencia para luego migrar a mercados internacionales. De igual forma, estamos trabajando en conjunto con el gobierno y otras entidades para traer al país financiamiento internacional a condiciones preferenciales para iniciativas de H2V. No hay que olvidar que se requerirá una inversión acumulada de USD330 billones al 2050 de acuerdo a la Estrategia Nacional de Hidrógeno y que las exportaciones desde Chile a otras economías podrían superar a las exportaciones de cobre, más allá del 10% del PIB.

Nuestro objetivo es que el entorno de negocios local, las empresas, el Estado, la academia y la sociedad civil en general, asuman que el hidrógeno verde es una tremenda oportunidad para el futuro de Chile y que representa una exportación de bienestar para todo el planeta.