Las empresa de servicios públicos en América Latina son las que tienen un mayor atraso en el actual proceso de transición energética que vive actualmente el mundo, donde la descarbonización está impulsando profundos cambios estructurales en la forma de generar y consumir energía, según indica un estudio de Accenture, en que muestra que las empresas distribuidoras no están avanzando lo suficiente.

La consultora realizó una encuesta a 250 ejecutivos de empresas de distribución de todo el mundo para evaluar su avance en transición energética. Al preguntarles a los ejecutivos de utilities cuáles son sus tres principales desafíos para los próximos tres años, en América Latina la transición energética no aparece. En la región las tres principales preocupaciones son la regulación, el crecimiento de la demanda y el control de costos.

Así también, las empresas de distribución energética de América Latina son las más atrasadas en adoptar la transición energética y 50% de los ejecutivos del sector dice que espera adoptarla totalmente dentro de los próximos 10 años, mientras sólo 13% dice que ya lo hizo.

Implicancias

Según explicó Ebenezer Oliveira, Director de Industry X de Accenture Chile para enfrentar este escenario, «lo que se necesita es una nueva infraestructura digital que apoye una gestión verdaderamente activa de la red a medida que avanza la transición energética. Esto significa aumentar fundamentalmente la visibilidad y el control de la red eléctrica, de los productos derivados conectados y de la participación de los consumidores».

El experto agregó que «hay cuatro áreas distintas que sustentan la transformación digital de la distribución. La primera se trata de aprovechar al máximo los datos existentes, creando una arquitectura de data que apoye la respuesta en evolución a la transición energética. La segunda amplía la visibilidad y el control operativos básicos. En la tercera, los dispositivos de Internet de las Cosas (IoT) amplían radicalmente el alcance de los datos para una visibilidad aún mayor del sistema en general. La cuarta, hacia la red totalmente inteligente y habilitada por la nube, la computación de borde, 5 G, gemelos digitales y plataformas, permite la optimización casi en tiempo real de los activos locales, orquestando la automatización de la red la generación distribuida (GD) y la respuesta a la demanda”.

De acuerdo con el reporte de Accenture, avanzar es urgente, sobre todo al considerar el escenario de incertidumbre que dejó la pandemia. En ese contexto, la mayoría de los ejecutivos de las empresas de servicios públicos a nivel global (84%) cree que la incertidumbre crecerá en los próximos cinco años, incluso más (96%) entre los encuestados de América Latina. Sin embargo, menos de la mitad afirma tener más que una «confianza moderada» en su capacidad para predecir y responder a los problemas más acuciantes de la transición energética.

La respuesta: innovación

Las operaciones de la red de distribución principal seguirán proporcionando ingresos estables y seguros a la mayoría de los operadores, pero el crecimiento de los ingresos estará cada vez más ligado a las oportunidades de nuevos proyectos relacionados con la transición. En ese contexto, el 88% de los encuestados está buscando ampliar los activos o servicios para apoyar un sistema más flexible en los próximos cinco años y la mitad tiene previsto ampliar significativamente los activos o servicios relacionados con la transición energética en ese plazo.

Sin embargo, las empresas de distribución energética no están avanzando al ritmo necesario. De esa forma, por ejemplo, el 72% de los encuestados cree que el crecimiento de los vehículos eléctricos será más rápido que la capacidad de la red necesaria para darles soporte.

Entre los nuevos servicios que están impulsando las empresas de utilities a nivel global se encuentran servicios de data para consumidores, compras más flexibles y plataformas de provisión de energía.