El Ministerio de Energía anunció que ingresará durante las próximas semanas un proyecto de ley que duplica la cuota obligatoria de ERNC en generación eléctrica, de manera que pase de 20% a 40% a finales de esta década, donde además se pretende que esta iniciativa legal logre incentivar el desarrollo del hidrógeno verde y el avance de la electromovilidad.

El director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera), Carlos Finat, explica a ELECTRICIDAD la posición del gremio tras este anuncio ministerial y los beneficios que trae para la generación de energía no convencional.

Visión

¿Qué le parece a Acera el anuncio del gobierno?

Sin duda, nos parece un muy buen anuncio. Tenemos que explicitar que se puede seguir avanzando a una velocidad alta a lo que son las energías renovables no convencionales y es muy bueno para el país y para todos.

¿Cree que la meta del 40% se pueda lograr antes de 2030?

Pensamos que sí. Este año, tal como lo ha dicho el ministro, se espera una instalación de ERNC que equivale casi a la totalidad de ERNC instalada en otros años anteriores. Entonces, dada esa capacidad demostrada de la industria de invertir y llevar a la realidad los proyectos, estamos convencidos que esta meta puede ser más alta.

A juicio de Acera, ¿Qué es lo que falta para acelerar aún más la participación de las ERNC en la generación bruta?

Han aparecido algunas amenazas y barreras. En particular creo que el pensamiento de Acera es que, la capacidad de los sistemas de transmisión nacional para conectar nuevas centrales y transportar estas energías hoy día está muy evitada en las zonas donde se busca el crecimiento de las energías renovables.

Según acera, ¿Qué podría incluir el proyecto en términos de hidrógeno verde y electromovilidad?

Una alta participación de energías renovables no convencionales, que a todo esto nosotros estamos convencidos que podría ser un 60% al año 2030. Además, habilita el uso de estas energías en nuevas aplicaciones. Las más evidentes son justamente la producción de hidrógeno verde y la electrificación de sectores que tienen actualmente un alto consumo de combustibles fósiles y contaminantes, donde el sector de transporte es probablemente el más evidente y no hay que excluir al sector de consumos residenciales.