Luego de 18 meses de trabajo ejecutada por el Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes de la Universidad de Chile (CEGA), se llevó a cabo la inauguración del primer invernadero en Chile calefaccionado con agua termal y el segundo en Sudamérica, ubicado en las Termas de Hipólito Muñoz.

«Con sus 70 m2, permitirá el cultivo de hortalizas durante todo el año y de esta forma romper la estacionalidad y generar autonomía alimentaria a la comunidad local. Asimismo, se implementó un secador de productos agrícolas y de maderas», se informó.

Para el presidente del Consejo Regional, Juan Carlos Farías, «es muy satisfactorio ver en terreno cómo se materializa una inversión de $60 millones y que tiene mucho futuro. Con esta iniciativa podemos hablar, por ejemplo, de crear agricultura sustentable y de apoyar al desarrollo de la artesanía local, a través del secado de madera mediante la energía termal que aquí se genera y, que podría ser replicable para ir a mayor escala».

Al respecto, el gerente de la CRDP Ángel Beroiza, explicó que esta iniciativa permitirá «mostrar a la comunidad local otros usos y aplicaciones para la energía geotérmica, complementario al uso recreativo que se da a propósito de las termas, pero que identifica el potencial productivo que puede tener su uso racional en la agricultura y otros proyectos orientados a la mejora de la calidad de vida de los habitantes de esta zona cordillerana, como podría ser un futuro proyecto de calefacción distrital».

El geólogo e investigador del CEGA, Diego Aravena, explicó que el proyecto consiste en tomar el agua que brota naturalmente a una alta temperatura, y hacerla circular por el interior del invernadero y secador.

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«Usamos una bomba hidráulica para distribuir el agua caliente a través de tuberías en el interior del invernadero. Luego el agua pasará por un intercambiador de calor para calentar aire, el que será distribuido. Por último, el agua se descargará a una zona aledaña al río donde puede ser aprovechado para bañarse», precisó.

El investigador también destacó el hecho de que “de replicarse, podría ayudar a que en zonas aisladas puedan cultivar sus propios alimentos y tener un mínimo de autonomía e independencia local.

Esta iniciativa pertenece al Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R), del Gobierno Regional de Los Ríos y su Consejo Regional, y tiene una inversión total de $60 millones.