En el marco de la jornada del seminario técnico de Electromovilidad que organizó la Agencia de Sostenibilidad Energética (Agencia SE), el académico de la Universidad Católica, Javier Pereda, expuso acerca de los cargadores con baterías de segunda vida para carga inteligente que trabajan en conjunto con otros académicos, ingenieros y estudiantes y dos empresas que son Clever Group y Emoac.

Según el especialista, el proyecto se basa en un cargador de vehículos eléctricos que toma la energía desde la red, pero que, además, tiene almacenamiento de energía utilizando batería. «No son cualquier batería, sino que son baterías reutilizadas, son de segunda vida y, por lo tanto, son más económicas. En vez de reciclarlas, las reutilizamos para prestar un servicio adicional, tanto a la red como al sistema de carga», explica.

Objetivos

Según el académico, los objetivos del proyecto son, por un lado, «generar una solución viable económicamente, reutilizar en vez de reciclar, reducir el impacto de la infraestructura de carga y, por otro lado, lograr un sistema de carga flexible e inteligente».

«Esto que se ve bastante bueno, es muy desafiante tecnológica y solamente es posible gracias a una combinación de varias tecnologías que son la electrónica de potencia, que justamente es la electrónica que controla la conversión de energía y decide si cargar el vehículo o carga la batería o se conecta a la red», agregó.

«Las otras son; el uso de la inteligencia artificial, sobre todo para lo que es la caracterización de estas baterías de segunda vida que es todo un desafío. También está la modularidad, que es utilizar sistemas modulares, como tengo baterías de segunda vida, necesito utilizar baterías que tengan distintas químicas y por lo tanto es importante mantener esa modularidad y flexibilidad. El proyecto está muy enfocado en la flexibilidad en el uso de baterías heterogéneas de distinto tipo», precisó Pereda.

Luego de un proceso de selección y caracterización, en vez de reciclarla, lo que se propone es seleccionar las baterías en mejor estado y luego elegir las que están en mejor estado, haciendo un nuevo pack de baterías para un segundo uso, el cual -según Pereda- «puede ser para almacenamiento estacionario pero sumado a un cargador inteligente que utiliza este almacenamiento para dar mayor flexibilidad tanto al empalme de conexión como a la carga del vehículo y cuando se cumple la vida útil de la batería se puede sacar y reciclar».