La posibilidad de estudiar cambios en los periodos de medición en la definición de las tarifas de distribución para los próximos cuatro años, planteó Systep Ingeniería en su reporte mensual, donde se abordó la suspensión de horas punta para este año, debido a las condiciones impuestas por la pandemia de Covid-19.

Según la consultora, si bien el control de horas de punta «pareciera ser una medida efectiva, ya que en los momentos en que se aplica se aligera la demanda del sistema de distribución, se debe considerar que existe una diferencia entre los horarios en que se mide la demanda de punta para los clientes regulados y la demanda de punta del sistema de generación».

Por ello se analizó las 52 horas de mayor demanda en el subsistema centro-norte del Sistema Eléctrico Nacional del año pasado, donde «se observa que todas las demandas máximas ocurren en meses fuera del periodo definido como horas de punta, concentrándose mayormente en el primer trimestre del año. Esto último se explica principalmente por el efecto cuarentena, ya que la tendencia histórica indica que las demandas de punta, para este Subsistema, se concentran en el último trimestre».

Por su parte, en el subsistema sur, las demandas de punta de 2020 se tienden a dar en los meses con horas de
punta, pero fuera del horario de punta. «Este comportamiento genera una distorsión entre los retiros de clientes regulados y clientes libres. En el pasado, la CNE ya ha propuesto homologar las horas en que se determina la demanda punta del sistema y la demanda de cada cliente», señala el análisis.

De acuerdo con Systep, la existencia de pagos por potencia y periodos de medición de potencia de punta tiene como objeto «racionalizar el consumo mediante señales económicas, a fin de evitar problemas de capacidad de generación o de infraestructura de transmisión y distribución por una concentración excesiva de demanda en un solo periodo del sistema».

«En este contexto, el cambio del periodo de medición de las horas de punta para aliviar económicamente a los clientes, si bien al ser puntual no tiene mayor impacto en la planificación de las redes en el largo plazo, sí tiene impacto en la recaudación de las distribuidoras por cuanto la estructura tarifaria con la cual están definidas las
tarifas considera un periodo de punta de seis meses», se afirma.

Ante esta situación, la consultora sostiene la necesidad de abordar este tema, aprovechando que actualmente se encuentra en desarrollo el estudio tarifario para definir las tarifas de distribución por los próximos cuatro años
(2020-2024), «por lo cual es una buena oportunidad para discutir cambios en los periodos de medición, ya sea homologándolos a los utilizados en generación, reduciéndolos a los periodos de dos meses que se han utilizado en los años 2020 y 2021, o proponiendo alguno diferente».

Se concluye que el objetivo de esto es «entregar una señal económica estable tanto para que los clientes regulados comerciales e industriales puedan gestionar mejor su demanda, como para que los distribuidores no vean modificada su recaudación ante decisiones de cambio del periodo de punta por situaciones coyunturales».