«Si bien los proyectos de hidrógeno independientes han sido poco frecuentes en el mercado de seguros hasta la fecha, la producción de hidrógeno como parte de las instalaciones integradas de refinado y petroquímica ha sido durante mucho tiempo un elemento básico de la cartera de seguros de energía y construcción de AGCS. Dados los numerosos proyectos previstos en todo el mundo, las aseguradoras pueden esperar un aumento significativo de la demanda de cobertura en el futuro para construir y operar plantas de electrólisis o tuberías para el transporte de hidrógeno».

Así lo señala el informe de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS), donde se abordó el punto de vista del sector asegurador sobre «los riesgos operativos que deben abordarse en los proyectos de hidrógeno, incluidos los peligros de incendio y explosión, el impacto de la fragilidad y los riesgos de interrupción de negocios».

El documento sostiene que existe «un gran entusiasmo en torno a las soluciones de hidrógeno como motor clave hacia una economía con bajas emisiones de carbono, pero no debemos pasar por alto que estos proyectos implican riesgos industriales y energéticos complejos y requieren altos niveles de experiencia en ingeniería y conocimientos de seguros para poder ofrecer cobertura. Aplicaremos el mismo rigor en la selección y suscripción de riesgos para los proyectos de hidrógeno que en nuestro actual negocio de construcción y explotación de energía».

También se destaca el hecho de que más de 30 países han elaborado hojas de ruta del hidrógeno: «Hay más de 200 proyectos de producción a gran escala en marcha. En Latinoamérica muchos países han implementado megaproyectos para la producción y utilización del hidrógeno en la descabornización de medios de transporte, como Argentina, Chile, México, Paraguay y Uruguay».

Riesgos operativos

Desde el punto de vista tecnológico, el boletín de la AGCS destaca los siguientes riesgos operativos:

-Riesgos de incendio y explosión: «El principal riesgo al manipular el hidrógeno es el de explosión cuando se mezcla con el aire. Además, las fugas son difíciles de identificar sin detectores específicos, ya que el hidrógeno es incoloro e inodoro. Una llama de hidrógeno es casi invisible a la luz del día. Las estadísticas de investigación de siniestros del sector muestran que aproximadamente uno de cada cuatro incendios de hidrógeno puede atribuirse a fugas, y que alrededor del 40% no se detectan antes del siniestro».

«La protección contra incendios y explosiones debe considerarse en tres niveles diferentes. Impedir en lo posible el escape de gases inflamables. Garantizar un diseño seguro de las instalaciones eléctricas y de otro tipo en zonas en las que no puedan excluirse las fuentes de ignición, y construir edificios e instalaciones que soporten una explosión con daños limitados. La manipulación adecuada del gas hidrógeno es fundamental, y cualquier situación de emergencia requiere un equipo de seguridad contra incendios adecuado».

Fragilidad de los materiales: La difusión del hidrógeno puede hacer que el metal y el acero (especialmente los aceros de alta resistencia) se vuelvan frágiles y una amplia gama de componentes podría verse afectada, por ejemplo, tuberías, contenedores o componentes de maquinaria. Junto con la fragilidad, puede producirse la fisuración inducida por hidrógeno (HAC). Para la seguridad de los sistemas de hidrógeno, es importante que problemas como el riesgo de fragilidad y el HAC se tengan en cuenta en la fase de diseño. Esto se garantiza seleccionando materiales adecuados para las cargas previstas y considerando las condiciones de funcionamiento apropiadas (presión del gas, temperatura, carga mecánica). Los aceros de alta resistencia corren un riesgo especial de sufrir daños relacionados con el hidrógeno.

Riesgos de interrupción de los negocios: «La producción o el transporte de hidrógeno suelen implicar equipos de alta tecnología y el fallo de las piezas críticas podría dar lugar a una grave interrupción de la actividad y a importantes pérdidas financieras. Por ejemplo, en caso de daños en las celdas de electrólisis (utilizadas en la electrólisis del agua) o en los intercambiadores de calor de las plantas de licuefacción, podría llevar semanas, si no meses, sustituir estos equipos esenciales, lo que provocaría retrasos en la producción. Además, los costes de lucros cesantes tras un incendio pueden aumentar considerablemente el total de las pérdidas. Por ejemplo, el análisis de la AGCS muestra que, en todos los sectores de la industria, la pérdida media de BI de un incidente de incendio es alrededor de un 45% más alta que la pérdida media de propiedad directa».