La tarea de incluir a más mujeres en el sector energético ha hecho que en Chile se hayan formado distintas iniciativas para ayudar a aumentar estos números. Una de ellas es la iniciativa pública-privada Energía +Mujer, del Ministerio de Energía, conformada en 2019. Este programa pretende fomentar la inserción de la mujer en el sector de energía.

A pesar de la pandemia, este año se ve bastante prometedor para este sector, por lo que esta instancia de trabajo pretende seguir avanzando en materias de inclusión, como señala Romina Cid, quien ha tenido una activad participación en esta iniciativa.

La ejecutiva es ingeniera certificada como European Energy Manager, diplomada en políticas públicas en sustentabilidad y energía. Además fue presidenta del  Consejo de Mujeres Líderes en Energía y Medio Ambiente (CWEEL).

En entrevista con ELECTRICIDAD, Cid señala que uno de los desafíos de este año es poder materializar las medidas de la iniciativa en el sector.

Avances

¿Cuáles son las iniciativas en las que ha trabajado la Mesa Energía +Mujer?

La iniciativa nació hace varios años, donde el hito más importante fue convocar a organizaciones. Vale decir que, el principio de asociatividad es el que prima en este programa. El otro gran logro es pasar de ser una iniciativa de reunir a estos actores de manera asociativa y transformarse en un programa. Un programa dentro del Ministerio de Energía, donde se logró otro granito para todo el sector, básicamente poder desarrollar el primer diagnóstico con foco de género para poder identificar las brechas de las mujeres que trabajamos hoy en el sector de energía. Luego de eso se pudo firmar un manifiesto de compromiso, donde estas organizaciones de manera asociativa se comprometían a ejercer un plan de acción.

El diagnóstico que mencioné anteriormente propuso este plan de acción que hoy es lo que tiene con vida al programa Energía + Mujer y también a todas las organizaciones que se han ido sumando.

Realizando un balance 2020, ¿cómo crees que se viene este año para la iniciativa?

Potentísimo. La verdad es que esto está creciendo exponencialmente. Yo trabajo desde 2014 de manera voluntaria contribuyendo al foco de género en el sector de energía y básicamente hoy hay un compromiso ministerial, organizacional y asociativo. También un compromiso mayor de las personas, en su mayoría mujeres, que se van identificando con las acciones y las actividades y muchos hombres que están derribando las barreras y mitos y concuerdan con que es importante visibilizarlas, para lograr disminuir de género en el sector energético.

Este año es bastante próspero, sobre todo porque hoy día con la transformación digital y efecto pandemia, podemos llegar con distintas actividades a todas las personas que tengan acceso a internet. Por lo tanto, va a ser un año sumamente masivo.

¿La pandemia ha afectado la participación de la mujer en el sector energético?

Han salido varios artículos con estudios y radiografías, donde se demuestra que las mujeres han perdido en más de un 40% su trabajo ya sea por necesidad, voluntad o necesidades de la empresa. Sin embargo, en el sector energía es uno de los sectores que se ha mantenido robusto durante la pandemia. Los proyectos han seguido sus trámites, procesos y por otro lado, con la aprobación de la Ley de Eficiencia Energética hay empresas cotizando, llamando a quienes trabajamos en el sector. Básicamente no hay un número específico para el sector de energía. Lo que veo en el entorno, es que el sector ha resistido, se ha mantenido estable y ha tenido varios impulsos en materia vigente. Desconozco si hay un impacto real y cuantitativo respecto a la mujer, espero que más adelante hayan datos duros para plantearlos.

¿Cuáles son los desafíos a futuro?

Básicamente poder robustecer la Mesa con los pilares y plan de acción. Poder sacar a corto plazo la agenda para este 2021, visibilizar todas las actividades de las organizaciones para poder seguir masificando la acción. Si vemos paneles y eventos donde no hay mujeres presentes, habiendo estos programas ministeriales, comuniquémonos, preguntémonos qué pasó, dónde están y a quienes podemos proponer. Lo importante es pasar del discurso a la acción. Las bases están, se han ido construyendo y formalizando. El gran desafío es el persona a persona, todos tenemos que levantar la mano cuando veamos que no se están generando los espacios o respetando las oportunidades de mujer y hombres en el sector. Este es el desafío que requiere valentía, tino y tacto. El desafío no es menor aunque parezca bastante rutinario.