Siete son las principales oportunidades que identificó el estudio de digitalización energética para el desarrollo del sector nacional, realizado por el Centro de Energía de la Universidad de Chile, por encargo del Ministerio de Energía y GIZ, donde se indicó que uno de los mayores desafíos es avanzar hacia un mercado centrado en el consumidor.

«El sector energético presenta una interesante oportunidad para crear valor combinando la tecnología digital, las personas y la estrategia empresarial, y reduciendo las emisiones de carbono a través de la forma en que producimos y consumimos electricidad, protegiendo el planeta para las generaciones futuras. Por lo cual, se espera que la digitalización se convierta en un factor fundamental para la transición energética y en un facilitador de las tendencias industriales relacionadas con la descarbonización y la descentralización», señala el documento.

El estudio identificó barreras y oportunidades para la digitalización del sector energético, donde las primeras dicen relación con aspectos eonómicos, de infraestructura, normativas, de seguridad y capital humano.

Oportunidades

Por otro lado, las oportunidades vistas por la investigación son en las siguientes áreas:

Redes inteligentes: «Estas tecnologías suponen una gran oportunidad para las zonas urbanas y rurales, con una solución que mejora la calidad y el acceso a los servicios energéticos».

Gestión de los recursos energéticos distribuidos: «La creciente penetración de las energías renovables a nivel nacional, potenciada por los objetivos del país, trae consigo oportunidades de nuevos usos asociados a los recursos distribuidos. La modernización de la regulación de los sistemas de distribución abre nuevas posibilidades de usos como la respuesta a la demanda y el almacenamiento distribuido».

Dominio del cliente: «Los usos de esta clase pueden repercutir directamente en la experiencia de servicio del cliente y en su compromiso con el sector energético, ya que pueden ofrecer productos energéticos adaptados al cliente con una amplia gama de incentivos y características».

 Gestión de procesos: «La incorporación de estos usos supone una mejora en la eficiencia de los procesos a través del despliegue de equipos y tecnología, así como un aumento en los niveles de satisfacción de los empleados y la creación de nuevos perfiles laborales».

 Movilidad: «La digitalización favorece la reducción de emisiones al hacer más eficiente el traslado de bienes y personas, por ejemplo, reduciendo el número de vehículos simultáneos en las calles y el tiempo de tránsito de cada vehículo, o fomentando la adopción de vehículos eléctricos en la medida en que pueda generar valor añadido a los propietarios (servicios vehicle-to-grid, redes de recarga inteligente, etc.)».

 Gestión de datos: «Las tecnologías de gestión de datos presentan una importante oportunidad para aprovechar los abundantes recursos energéticos renovables de Chile, así como para comprender mejor la demanda (elasticidad, patrones, etc.) de electricidad, transporte y calefacción».

Ciudad inteligente: «Las aplicaciones digitales de esta clase aportan beneficios sociales asociados al aumento del bienestar social, mejora de la seguridad vial, reducción de los tiempos de desplazamiento, mejora de los servicios, reducción de la contaminación, aumento de la calidad de vida, entre otros; contribuyendo a la reducción de las emisiones de GEI mediante la gestión eficiente de la energía y el agua, la reducción del consumo de combustible y la mejora de los procesos productivos».

Ministerio

Los principales puntos del estudio fueron comentados en un webinar organizado por el Ministerio de Energía, donde Gabriel Prudencio, jefe de la División de Energías Sostenible, destacó la necesidad de que la digitalización se centre en los consumidores, señalando la importancia que tienen los procesos de participativos en las políticas públicas del sector.

El personero también resaltó las recomendaciones de la investigación para desarrollar capital humano, así como en incrementar la infraestructura digital y establecer programas piloto para promover el uso de diferentes aplicaciones digitales.