Las metas establecidas en la nueva Ley de Eficiencia Energética, de lograr una reducción de al menos 10% a 2030, plantea oportunidades para el sector de clientes libres en el Sistema Eléctrico Nacional, especialmente en lo que se refiere a los procesos de licitaciones para el consumo energético, según indica Pablo Demarco, gerente comercial de Plataforma Energía.

Como contexto, el ejecutivo señala que un aspecto clave de este marco regulatorio es la metodología que se propone para que las empresas comiencen a implementar y cuantificar su eficiencia energética. «Esto generará una línea base, lo que permitirá medir la manera en que está operando el consumo y estimar realmente el impacto de ser eficiente, lo que actualmente la mayoría de las empresas no realiza».

Y precisa: 2En lo que se refiere a consumo eléctrico per cápita, Chile aún se encuentra por debajo del promedio de países OCDE, siendo similar al de naciones como Eslovaquia y Portugal. Un importante desafío que irá de la mano del desarrollo y reactivación económica, abarcando aspectos como la electromovilidad, acondicionamiento de clima y la electrificación inteligente, aprovechando la disponibilidad de fuentes energéticas renovables y procesos de consumo adaptables».

Licitaciones

Es así como el ejecutivo señala que esta meta impone desafíos para el sector público y privado, como en el ámbito de las licitaciones de clientes libres: «la tendencia de las últimas ofertas de suministro es que integren la eficiencia energética como factor fundamental. Es decir, la optimización ya no solo se da en cuanto a precio, si no que están incorporando elementos vitales como gestión de consumo y procesos, autogeneración eléctrica, cogeneración, proyectos de electro movilidad y terminales, precios de consumos diferenciados y muchos otras medidas que permiten a nuestros clientes gestionar tanto sus consumos como también un activo control sobre su tarifa final».

Lo importante, a su juicio, «es que estos cambios en pro de la eficiencia energética ahora tendrán un piso común desde el cual las mejoras que se realicen podrán evaluarse y medirse. Sin embargo, agrega que aún falta un mayor entendimiento en los cobros de cuentas de energía eléctrica, lo que es transversal tanto para clientes industriales, residenciales y comercios».

«Es un dolor común del cliente no saber cómo está consumiendo energía eléctrica. La cartola mensual que reciben no permite saber el cómo poder gestionar sus consumos para reducir la cuenta. Para clientes residenciales esto es mucho más dramático. Es imperativo que se incorporen medidores inteligentes para permitir que la demanda eléctrica se vuelva elástica al precio horario de la energía. Esto traerá beneficios tanto a los clientes como también al impulso de las energías renovables», agrega.