La Asociación Gremial de Vehículos Eléctricos de Chile (AVEC) proyecta que a 2030 circularán cerca de 14.000 vehículos livianos eléctricos, mientras que los buses llegarían a 2.300 unidades, lo que se realizó a partir del escenario New Policies, en el que los gobiernos incorporan las medidas y políticas necesarias para dar el correcto impulso a la electromovilidad.

«Para este cálculo se consideró los porcentajes de aumento antes mencionado, y se tomó como base que para 2019 existían un total de 714 vehículos livianos eléctricos, y 383 buses eléctricos, y luego se realizó una aproximación. Es importante considerar que, sobretodo para el caso de los vehículos livianos eléctricos, el valor de 714 corresponde al mínimo de vehículos eléctricos en el país, con lo cual, se tiene que 14.000 vehículos debería ser el mínimo de vehículos para 2030, dado que la cantidad exacta de vehículos eléctricos en el país debiese ser superior a los 714 utilizados en el cálculo», indica el estudio realizado por Andrés Montoya, analista de AVEC.

Además, se constató una disminución en la venta de vehículos eléctricos durante 2020 a causa de la pandemia de Cobid-19 en Chile, pasando de 302 en 2019, 127. De todos modos, se indica la presencia de una tendencia creciente de la participación de vehículos eléctricos en el mercado nacional.

«Es así como, dado el poco conocimiento que aún existe con respecto a los vehículos eléctricos (lo cual produce en la población la idea de que la compra de uno de estos vehículos es un riesgo, más en la actual situación), se puede considerar al año 2020 como un año favorable para la electromovilidad, el cual demostró la firmeza de su evolución», se indica.

El estudio agrega que la evolución de la movilidad eléctrica recupere los ritmos anteriores, a medida que se normalice la situación mundial con respecto a la actual crisis sanitaria, «impulsado además por políticas de incentivo
cada vez más fuertes».

También se proyecta que tanto buses como taxis eléctricos «sigan en aumento en el país, dado el importante beneficio social que estos traen al transporte público, al reducir las emisiones de gases contaminantes y gases de efecto invernadero, además del ruido de las ciudades, generando una mejor calidad de vida en los ciudadanos. Estos
beneficios se han vuelto evidentes principalmente en la red de transporte de Santiago Red, en consecuencia, dado que ya existe un respaldo, lo más probable es que las medidas e incentivos impuestos por el gobierno se mantengan, o incluso se acrecienten en el corto plazo».