Golden Omega, empresa chilena especializada en la producción de concentrados de Omega-3 de alta calidad para la industria alimentaria, a partir del aceite de pescado, obtuvo recientemente la certificación Green-e Energy, que es el principal programa independiente de Estados Unidos para la verificación y certificación de la energía renovable y de las contrapartidas de carbono, contando con un amplio reconocimiento en los mercados internacionales.

Esta es la primera de su rubro en alcanzar este logro a nivel internacional, en un proceso iniciado en 2018 a partir de un convenio firmado con Colbún y renovado durante 2020, donde Golden Omega consumirá energía eléctrica proveniente de fuentes hidráulicas, eólicas y solares hasta 2026.

En la actualidad, la empresa tiene una demanda de 9 GWh al año, proveniente de fuentes sin emisiones, lo que se inscribe en el compromiso nacional de llegar a un 70% de ERNC a 2030.

Jorge Brahm, gerente general de Golden Omega, sostuvo que este hito también se enmarca en el trabajo que realiza la empresa, «con mercados objetivos ubicados principalmente en países desarrollados, donde el concepto de sustentabilidad reviste un aspecto fundamental».

«Los usuarios finales de Estados Unidos, Europa y Asia están muy preocupados del origen de los productos que consumen, de su proceso de elaboración y, por cierto, de dónde proviene la energía que se ha utilizado en su elaboración. Este aspecto resulta clave para Golden Omega que desde Arica sale al mundo para competir con grandes actores de nivel internacional, en mercados exigentes donde los clientes valoran la sustentabilidad de nuestras operaciones», expresó el ejecutivo.

Por su lado, Jennifer Martin, directora ejecutiva del Center for Resource Solutions, que realiza el programa de certificación Green-e, destacó las posibilidades que tiene el país para seguir utilización efectivamente el suministro de energías limpias.

Rodrigo Sánchez, consultor del programa Green-e en Chile, y gerente comercial en Energía Libre, destacó la relevancia de  que las compras corporativas de electricidad renovable «realmente generen un impacto adicional en la matriz eléctrica local, y que estas transacciones estén respaldadas por un estándar robusto, independiente y público. Esto es precisamente lo que logra la certificación Green-e».