A futuro se espera que se sigan profundizando los incentivos para las pequeñas y medianas empresas en materia de eficiencia energética, si caer en regulaciones asfixiantes. Este es uno de los principales retos que quedan en este ámbito, luego de que el Congreso aprobara la nueva Ley de Eficiencia Energética, según afirma Pedro Lagos, abogado del Estudio Jurídico Arteaga Gorziglia.

A su juicio otro aspectos relevantes es aplicar gradualidad en las medidas para implementar esta nueva normativa, con el fin de que se adapte a las realidad particulares de cada sector productivos y sus empresas.

Análisis

¿Qué impacto regulatorio supone la nueva ley para la industria?

Se trata de una legislación necesaria, para un aspecto cada vez más demandado. Hay una demanda creciente de iniciativas ligadas a la eficiencia energética, por lo que creo que la Ley de Eficiencia Energética (LEE) viene a reconocer una realidad: cada vez son más las empresas que buscan reducir sus emisiones y optimizar su consumo energético.

¿Cree que será complejo, para otras industrias incorporar los requerimientos de la nueva institucionalidad en eficiencia energética, considerando que algunos no pueden tener experiencia en sistemas de gestión energética?

Si bien habrá empresas que tendrán que hacer mayores esfuerzos que otras, la ley solo establece obligaciones para empresas que tengan un consumo alto de energía, y excluye expresamente a las Pymes de estas obligaciones. Asimismo, la ley establece una adecuada gradualidad en la aplicación de las medidas, de manera que las empresas e instituciones públicas afectadas por esta ley tengan un plazo prudente para la aplicación de sus Sistemas de Gestión de Energía.

¿Qué principios o elementos deberían incorporar los reglamentos de esta nueva Ley?

Es muy importante la gradualidad en la aplicación de las medidas. También, la flexibilidad y la progresividad, de manera que se pueda adaptar a la realidad de cada industria y tipo de empresa. En la medida que vaya avanzando el desarrollo tecnológico, cada vez más empresas podrán sumarse al desafío de optimizar su consumo de energía. Finalmente, la certeza jurídica, estableciendo criterios claros para la aplicación de la ley.

¿Cómo ve el armado regulatorio que está adquiriendo la electromovilidad, con esta Ley?

La Ley establece incentivos de dos tipos para fomentar la electromovilidad: en primer lugar, establece estándares de eficiencia energética y emisiones que los medios de transporte “tradicionales” deben cumplir, contemplando multas para quienes incumplan estos estándares. Lo cual, en la práctica, es un impuesto a las emisiones. Por otro lado, establece incentivos tributarios para la compra de vehículos eléctricos o híbridos. En otras palabras, la LEE ayuda a que los vehículos eléctricos sean más competitivos, en desmedro de los medios de transporte que utilizan combustibles fósiles.

¿Advierte otros desafíos regulatorios en eficiencia energética o esta regulación sería suficiente?

Hoy la Ley pone énfasis en las empresas de mayor tamaño, lo cual es correcto. Sin embargo, en el futuro es esperable que se pongan los incentivos correctos para que empresas medianas y pequeñas optimicen su consumo energético. Sin embargo, creemos que es importante que estas no sean regulaciones asfixiantes. Se debe combinar adecuadamente la eficiencia energética con el crecimiento y desarrollo económico.