(El Mercurio) Hace diez años, en octubre de 2010, se inauguró el primer parque eólico en Magallanes parea abastecer parte del consumo eléctrico del consumo eléctrico de Methanex. Tímidamente, sus torres de 50 metros de altura con sus respectivos aerogeneradores aparecieron en el paisaje de esa región austral. Después, surgió un par de iniciativas más de similar escala. Es que los niveles de consumo eléctrico local no justificaban una mayor ambición y por su situación geográfica, alejada de otros centros de consumo, hacía inviable la opción de llevar esa electricidad a otros puntos del país.

En ese entonces a nadie se le habría ocurrido que exactamente diez años después, en octubre de 2022, se anunciaría un proyecto piloto que lo revolucionaría todo: una nueva forma para aprovechar el enorme potencial de los vientos magallánicos, al convertir la electricidad que es factible producir allá en hidrógeno verde -o alguno de sus derivados- que, almacenado en un barco, ahora podría llegar a cualquier rincón del planeta.

Tras el anuncio de HIF, el consorcio liderado por la chilena AME y en el cual también participan gigantes mundiales de la energía y la industria automotriz, como ExxonMobil, Enel, Siemens y Porsche, se desató la fiebre. Ahora varias empresas buscan tomar posiciones en Magallanes, asegurándose terrenos donde sea factible instalar parques eólicos y producir esta emergente energía.

Hugo Correa, gerente de Correa Propiedades y Farm Chile -firmas especializadas en el corretaje de propiedades de uso agrícola y residencial en el sur del país-, dice que hace aproximadamente un año recibió los primeros mandatos de parte de empresas extranjeras para localizar propiedades en Magallanes que fueran aptas para este tipo de desarrollo. El interés, añade, está focalizados en las áreas donde están las pequeñas plantas eólicas que ya operan en esa región y otras que son sindicadas como de buen régimen de viento.

El secretario regional ministerial (seremi) de Energía de Magallanes, Nolberto Sánchez, explica que entre las área mejor posicionadas en la región están, por ejemplo, la zona de Cabo Negro, un corredor que une Otway con el Estrecho de Magallanes y donde están los tres parques eólicos que se hallan en operación; el área de Laguna Blanca o la parte alta de la misma isla de Tierra del Fuego, en el sector denominado Baquedano.

Correa explica que están trabajando con desarrolladores de Europa, Estados Unidos y China, en la búsqueda de superficies a partir de las 50 mil hectáreas, para arrendarlas e iniciar las mediciones para determinar su  potencial eólico, estudios que pueden tomar al menos dos años. Agrega que también hay estancieros que, motivados por las expectativas que instaló el piloto de HIF que posiciona a Magallanes como uno de los polos a nivel mundial para la producción de estos nuevos combustibles, se le han acercado para poner sus propiedades a disposición. En virtud de eso, dice el ejecutivo de Farms Chile, tienen varias tratativas avanzadas.

[Siga leyendo esta noticia en El Mercurio]