La mayor demanda de cobre, debido a su rol en la electromovilidad y las energías renovables, junto con los beneficios de disminuir la huella de carbono, fueron algunos de los puntos abordados en el seminario “El Mercado del Cobre 2021 y Tendencias de Emisiones CO2 en la Industria Minera“, organizado por Sonami en conjunto con la consultora CRU.

En la instancia, Francisco Acuña, analista de la consultora, destacó que “hoy en día menos del 2% del consumo de cobre refinado se utiliza en electromovilidad, pero estimamos una creciente demanda a largo plazo del mineral dentro de los próximos años”, llegando al 15,9% en 2035.

“Para 2030, la demanda de cobre refinado se estancaría si no fuera por la electromovilidad”, indicó el especialista, quien además mencionó el impulso que significará para el commodity el avance de las energías renovables, consumo que se multiplicaría casi por cuatro en 2050.

Su intervención también tuvo como eje el beneficio económico que posee en que la minería avance en su desarrollo sostenible.

Es así como una encuesta global realizada por CRU y Fitch Rating a empresas e inversiones, mostró que las emisiones de carbono son vistas por los líderes de la industria como el riesgo ESG (del acrónimo inglés de ambiental, social y de gobierno corporativo) más crítico para el sector de la minería y los metales en este momento.

El experto señaló que en la actualidad, la generación de CO2 en metales y operaciones mineras tiene un papel relativamente pequeño en la determinación de la competitividad relativa los activos, porque políticas de “carbon pricing” no están implementadas aún. Sin embargo, se reconoce que las emisiones de carbono se convertirán en un factor cada vez más importante de la competitividad con el tiempo, influyendo por ejemplo en el acceso al financiamiento, además del efecto que pueden tener los aspectos regulatorios y las preferencias de los consumidores.

Competividad y emisiones

Francisco Acuña explicó que como uno de los factores clave para las emisiones y el consumo de combustible es el transporte y los equipos de minas, la gran mayoría de las operaciones mineras ubicadas en el primer cuartil de menores emisiones efectivas de CO2-Eq son operaciones subterráneas o mixtas.

Estimó que las operaciones de cobre chilenas promedian 1,05 tCO2Eq / tCu en 2020, aunque advirtió que si bien muchas operaciones chilenas están dentro del primer y segundo cuartil de la industria, hay varias que se posicionan en el cuarto cuartil de intensidad de carbono, asociada al combustible y explosivos.

Sin embargo, para 2030 se visualiza un cambio en la curva, debido al agotamiento de las minas con mayor intensidad de emisiones (y, por extensión, mayores costos de explotación), que ocupan el cuarto cuartil en 2020 y que ya no estarían en funcionamiento.

A ello se suma el efecto que tendrán los nuevos proyectos que comienzan a operar en esta década, los cuales son más eficientes en los primeros años de operación, y por lo tanto, ocupan la parte inferior de la curva de emisiones.

Es así como para 2030, las actuales operaciones chilenas promediarán 1,28 tCO2Eq/tCu y los proyectos 0,90 tCO2Eq/tCu.

Suministro renovable

Francisco Acuña aseguró que la transición a las energías renovables tiene un impacto significativo, favoreciendo la competitividad de las operaciones chilenas en el futuro.

Mencionó que la fuente de energía es un factor clave de la intensidad de carbono de las operaciones mineras. Teniendo en cuenta lo factores de emisiones y la eficiencia, las plantas de carbón pueden duplicar las emisiones respecto a las que utilizan gas.

Un Benchmark realizado por CRU con foco en las emisiones, consideró a empresas mineras en Chile que están avanzando en planes agresivos para asegurar un alto porcentaje (60% a 100%) de su consumo eléctrico a partir de fuentes renovables en los próximos 5-10 años.

Las faenas chilenas incluidas en la muestra tienen una disminución considerable, alcanzando los niveles más bajos en términos de intensidad de emisiones de Alcance 1-2, a medida que cambien a fuentes de energías renovables en los próximos años.

Agregó que la transición a la minería subterránea también puede tener un impacto significativo en las emisiones; junto con la ley de mineral: la intensidad de potencia por tonelada de cobre producido aumenta a medida que disminuye el grado del mineral.