(El Mercurio) «Hay un montó de accionistas minoritarios, que no son las AFP, que quizás están esperando la opinión de las AFP, y creemos que salir públicamente a poner sobre la mesa cuál es nuestra opinión también es parte de nuestro deber fiduciario, para saber si hay otros accionistas que comparten nuestra opinión de rechazar esta operación y con eso presionar a Enel para que mejore la propuesta, para que la haga más atractiva y demuestre que esta vez su intención no es pasar por encima de los minoritarios».

Las palabras son de Carolina Mery, gerenta de Inversiones de AFP Habitat, y dan cuenta de una situación de la que en el mercado se venía hablando en forma reservada desde inicios de noviembre, después de que Enel Américas dio a conocer el resultado de las cuatro valorizaciones que fueron encargadas, en el marco de una nueva operación que protagoniza: la propuesta para incorporar en la ex-Enersis el negocio renovable de la italiana Enel en la región, con excepción de Chile. A partir de los informes se definió la fórmula de canje -que en menos de dos semanas debe ser votada en una junta extraordinaria de accionistas-, la que establece que por cada acción de Enel Green Power Américas (EGP Américas), el brazo verde de Enel, se entregará 0,43 títulos de Enel Américas. Esto dejaría a la compañía estatal italiana con cerca del 75% de la propiedad de Enel Américas.

Tras numerosos encuentros -grupales e individuales, que en los últimos días se incrementaron, según relatan distintas fuentes-, ejecutivos de la eléctrica, sus asesores financieros y representantes de las AFP y de los fondos de inversión han conversado, y se llegó a tantear incluso opciones para mejorar los términos de la propuesta. Pero ahora sin lograr éxito en esas tratativas ahora. Habitat decidió hacer pública su  postura crítica a los términos de la fusión. De esta forma, la administradora de fondos de pensiones, replica el rol que jugó en capítulos previos de la reorganización de Enel en su negocio de América Latina, que partió hace casi una década, con un polémico aumento de capital que detonó una disputa cuyos efectos reputacionales acompañan a Enel hasta hoy.