En el marco del conversatorio “Descarbonización Nacional: Entrada de las Energías Renovables no convencionales  y seguridad energética”, realizado por la Fundación Socialdemócrata los panelistas: Ana Lía Rojas, socia fundadora de EnerConnex, y Marcelo Mena, director del Centro de Acción Climática de la Universidad Católica de Valparaíso, se refirieron a la actual discusión en torno al proyecto de ley que busca prohibir la instalación y funcionamiento de centrales a carbón desde 2025, señalando que lo mías idóneo es cumplir esta meta en 2030, pues señalaron “que no existen las condiciones para un cierre temprano”.

La directora de EnerConnex cuestionó la modalidad en que se plantea realizar un cierre acelerado a partir de 2025: “Podemos estar de acuerdo en que la descarbonización es necesaria, la pregunta que viene a continuación es cómo, a qué velocidad y ante qué mecanismo lo hacemos. Sacamos el carbón de la matriz eléctrica, pero qué viene después”, pues -a su juicio. este proceso debe realizarse con seguridad y certeza.

“Yo estoy súper de acuerdo en que hay que acelerar el proceso de descarbonización y en vez de hacerlo al 2040 adelantarlo, a 2025 es demasiado ambicioso y hay desafíos que no están bien resueltos, me parece más responsable que se haga a 2030”,  aseguró Rojas, añadiendo que se debe velar que los beneficios se materialicen y se puedan percibir por parte de la ciudadanía.

Seguridad

Respecto a la seguridad del sistema la especialista detalló que se debe tener certeza que habrá energía al toque del interruptor “sin tener efectos económicos, que significan un encarecimiento en las cuentas del consumidor final. El cierre de un día para otro no funciona, tiene que ser de forma gradual”.

Es así como Marcelo Mena sostuvo la necesidad de invertir en adaptación, mejorando la resiliencia energética, pues argumentó que de esta forma “la electrificación del sistema va a ser la tendencia, que va a permitir tener eliminar la calefacción a leña, potenciar el transporte eléctrico”.

Para generar estos avances, Ana Lía Rojas aseguró que se debe tener seguridad a bajo costo, “pero también a bajas emisiones, por eso, hay un acento en la optimización de energías y del mercado a través de reglas claras y estables para proveer ese perfil de riesgo económico que es lo que los inversionistas necesitan para llegar a invertir y suplir esa salida tecnológica”.

La ejecutiva dijo que no estaba de acuerdo con que el proceso de descarbonización se ejerza de forma mandatoria, pues “es complicado defender algo así: no da certidumbre, ni provee el respaldo que se necesita en la transición energética. Para mí, los mejores mecanismos son de mercado, a través de un impuesto verde, que castigue al carbón y mantenga la instalación de las termoeléctricas por si se requiere en caso de emergencia su generación eléctrica”.

Mena coincidió con aumentar y fortalecer el impuesto verde y añadió que se debe alinear las inversiones particulares con los intereses del país, ya que ejemplificó que “ninguna pensión en Chile tiene declaración de cambio climático, si hubiésemos tenido fondos verdes habríamos tenido mayor rentabilidad y haber cerrado las termoeléctricas más rápido, las AFP deben tener inversiones verdes”, sostuvo.