El uso en refinería, el amoníaco doméstico, camiones mineros, camiones pesados de ruta, buses de larga autonomía y la inyección en redes de gasta, hasta 20%, son las seis aplicaciones que contempla impulsar la Estrategia Nacional de Hidrógeno en su primera etapa (2020-2025), para activar el desarrollo de una industria nacional para producir y poder exportar este recurso.

Según el documento elaborado por el Ministerio de Energía, estas aplicaciones son prioritarias para construir un mercado local, mediante “esfuerzos y regulación que incentiven la producción y que fomenten la demanda de este elemento limpio y sus derivados. El foco estará en las aplicaciones que se encuentren más cerca de mercado y/o que presenten una demanda establecida, concentrada y de gran escala”.

“Así, se generará conocimiento, escala, infraestructura y cadenas de suministro que permitirán a Chile acceder a mercados de exportación”, sostiene el documento.

Otras etapas

Entre 2025 y 2030, se considera impulsar la segunda y tercera etapa de la estrategia público-privada, en que se buscará apalancar la experiencia local “para entrar con fuerza en mercados internacionales”, por lo que “se levantará una industria de producción y exportación de amoniaco verde mediante la atracción y promoción de consorcios de escala de GW. Además, se establecerán acuerdos para acelerar el desarrollo de la exportación de hidrógeno”.

Posteriormente, la tercera etapa contempla explotar las sinergias y economías de escala “para avanzar como proveedor global de energéticos limpios”. Y se agrega: “A medida que otros países refuercen sus iniciativas de descarbonización y se desarrollen nuevas tecnologías, el mercado de exportación escalará y se diversificará. Las nuevas aplicaciones incluirán el uso amoníaco verde en el transporte marítimo y los combustibles sintéticos en la aviación”.