La gestión de residuos se presenta como un de los principales desafíos de la economía circular, para ello se ha tenido definir una jerarquía para su manejo, instrumento que ha incide en distintas políticas públicas y normativas a nivel mundial, así lo definió la gerenta de Coactiva,  Oly Chirino.

La compañía,, filial del Grupo Polpaico, gestiona 25.000 toneladas de residuos industriales al año, con una reducción de 15% de combustibles fósiles tradicionalmente usados e impulsando una meta de reducción del 30% a 2025, por lo que la ejecutiva destaca a ELECTRICIDAD que el coprocesamiento es la forma más viable de reducir este tipo de desechos.

Gestión

¿Cuál es el futuro que tiene la gestión de residuos?

La economía circular aborda la problemática generada por el uso de los recursos del planeta, tanto en la extracción de materiales vírgenes como en la disposición final de elementos que han acabado su ciclo dentro de la actividad económica. Uno de sus principales desafíos es la gestión de los residuos, para lo cual se ha definido una jerarquía para su manejo, instrumento que ha ido incidiendo significativamente en distintas políticas y normativas a nivel mundial, la que establece una priorización de niveles de gestión en orden de preferencia, donde el primer lugar lo ocupa la aspiración de evitar el residuo; luego encontramos el reúso; posteriormente el reciclaje; le sigue la valorización energética y, por último; la disposición final, sea a través de la incineración o de los rellenos sanitarios.  Es una priorización que puede ser modificada de acuerdo a los distintos niveles de desarrollo económico o por prioridades locales.

¿Cuál es la tendencia tecnológica en la gestión de residuos?

La transición a una economía más circular exige la introducción de cambios en todas las cadenas de valor, desde el diseño de los productos hasta los nuevos modelos de gestión y de mercado, desde los nuevos modos de conversión de los residuos en un activo hasta las nuevas formas de comportamiento de los consumidores. Todo eso implica un cambio sistémico completo, así como innovación no sólo en las tecnologías, sino también en la organización, la sociedad, los métodos de financiación y las políticas. Incluso en una economía fuertemente circularizada quedará siempre algún componente de linealidad, pues hacen falta recursos vírgenes y hay que eliminar residuos.

¿Cuáles son las tecnologías que usarán para aumentar su meta?

La industria del cemento en materia de valorización energética de residuos puede aportar a la gestión de residuos y al despliegue de la economía circular, mediante la tecnología del coprocesamiento, tecnología reconocida dentro de la valorización energética y el reciclaje de minerales, forma parte integral de la jerarquía de residuos, por tanto, es preferible a la disposición final y se encuentra en un orden de prelación menor que la reducción, el reúso o el reciclaje. Al no ser excluyentes per se entre ellas, las alternativas señaladas pueden ser incluso complementarias. Así, cuando el reciclaje no es capaz de cubrir un grupo de residuos, el coprocesamiento es una solución preferible, por ejemplo, para la denominada fracción rechazo y otros residuos especiales, por lo que se disminuye la demanda por recursos, además, de colaborar en la transición hacia una economía baja en carbono.

¿Qué desafíos técnicos tienen a futuro?

La tasa de recuperación de residuos en Chile es una de las más bajas entre los países pertenecientes a La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el coprocesamiento en Chile, que incluye a los residuos industriales, no supera el 12%, por lo que el desafío para los distintos niveles de gestión de residuos es exigente y, por tanto, la participación del coprocesamiento, en el marco de la jerarquía de residuos, es relevante, para una maximización de los beneficios ambientales y sociales; como también para avanzar en la transición hacia una economía circular.

Coactiva estará dispuesta en la medida de lo posible a la implementación de nuevas tecnologías de equipos de separación y clasificación de residuos, siempre y cuando las mismas impliquen una disminución del riesgo ambiental y ayuden a preservar la salud, seguridad y calidad de vida de las futuras generaciones.