La inversión mundial en energía caerá 18% este año debido a los efectos de la pandemia del Covid-19, además de producir una contracción de 5% en la demanda energética a nivel planetario, lo que también traerá una disminución en las emisiones de CO2 que genera esta industria, según indica el reporte World Energy Outlook, publicado por la Agencia Internacional de Energía (AIE).

De acuerdo con las estimaciones del organismo internacional, la demanda energética volverá a niveles pre-crisis en 2023, lo que podría extenderse a 2025, si es que la pandema se prolonga en el tiempo, lo que seguiría impactando a los precios del petróleo y gas.

Energías renovables

El informe también señala que la energía solar será la protagonista, especialmente la fotovoltaica que “ahora consistentemente más barata que las nuevas plantas de energía alimentadas con carbón o gas en la mayoría de los países, y los proyectos solares ahora ofrecen algunos de los costos de electricidad más bajos jamás vistos”.

Las estimaciones apuntan a que las energías renovables “cubren el 80% del crecimiento de la demanda mundial de electricidad durante la próxima década. La energía hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable, pero la energía solar es la principal fuente de crecimiento, seguida de la energía eólica terrestre y marina”.

“Veo que la energía solar se convertirá en el nuevo rey de los mercados eléctricos del mundo. Según la configuración de políticas de hoy, está en camino de establecer nuevos récords de implementación cada año después de 2022”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la IEA.

Y añadió: “Si los gobiernos y los inversores intensifican sus esfuerzos de energía limpia de acuerdo con nuestro Escenario de Desarrollo Sostenible, el crecimiento tanto de la energía solar como de la eólica sería aún más espectacular y muy alentador para superar el desafío climático mundial”.

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El crecimiento de estas tecnologías, según el informe, debe ir acompañado de una fuerte inversión en redes de transmisión, para mantener la confiabilidad y seguridad del suministro eléctrico en el mundo.

“Además del rápido crecimiento de las tecnologías de energía solar, eólica y de eficiencia energética, los próximos 10 años verían una gran ampliación de la captura, utilización y almacenamiento de hidrógeno y carbono, y un nuevo impulso detrás”, agrega.

En cuanto a la descarbonización, el documento sostiene que la demanda de carbón no volverá a los niveles anteriores a la crisis, “y su participación en la combinación energética de 2040 cae por debajo del 20% por primera vez desde la Revolución Industrial. Pero la demanda de gas natural crece significativamente, principalmente en Asia, mientras que el petróleo sigue siendo vulnerable a las principales incertidumbres económicas derivadas de la pandemia.”